martes, 29 de junio de 2010

INCERTIDUMBRE

Hace unos días que revivo situaciones en las cuales me siento un estúpido idiota. Tal vez sea yo quien genera este tipo de actitudes en las personas, no lo se. No puedo entender bien qué es precisamente lo que hago para encontrarme repitiendo historias una y otra vez...Intento amar a la mujer que tengo a mi lado, con detalles que ya ni existen, flores, respeto, buenos tratos, halagos, etc. Si actúo así es porque lo siento, porque creo que es la manera correcta de tratar a una dama, a una mujer en la que puedo representar a mi hermana, mi madre, a mi futura hija, busco no lastimar ni herir ni faltar el respeto en lo mas mínimo. Pero cada vez que me enamoro, me encuentro con que esa mujer me provoca celos, desconfianza, faltas de respeto y dudas en torno a mi manera de comportarme, sufro maltratos directos o indirectos y hasta podría decir que abusos respecto a mis buenos modales o tratos.
Por eso termino sintiéndome un idiota estúpido y recuerdo a mis amigos cuando me dicen que a las mujeres no hay que darles demasiado.
Voy a contar el episodio que me tocó vivir porque creo que van a poder entender de lo que hablo.
A esta edad, pasados los treinta, en donde generalmente los hombres ya tienen una familia de que ocuparse, los que no la tienen, sufren los fines de semana entre salidas desubicadas o borracheras ridículas mezcladas con adolescentes desquiciadas o frívolas. Hay un vacío que algunos no aceptan y otros disimulan, algo falta en nuestras vidas que si bien pueden ser divertidas o sin responsabilidades, no dejan de estar incompletas. Yo me considero dentro de los hombres que aceptan haber pasado los treinta solos, sin hijos, pero que no lo lleva alocadamente ni con tranquilidad. Por este motivo los fines de semana se me vuelven eternos y hasta aburridos.
Es medio ridículo verme pasando a buscar a mis sobrinos para llevarlos a Mc Donald, al parque, a las plazas, al teatro, al cine, al zoo, etc, llenando con ellos los vacíos de mi propia familia, de mis propios hijos. Claro que mis sobrinos me adoran, y que a mi me hubiese gustado tener un tío así que me de los gustos.
Lo que ellos no saben es que me dan mucho mas de lo que yo les doy.
Cuando estoy con una mujer, eso cambia, pero los vacíos se agrandan. Algunas no soportaban a mis sobrinos, otras trabajaban los fines de semana y otras me permitieron estar con ellas y todas sus amigas anexadas, solo unas pocas quisieron estar solo conmigo o aceptaron en pocas ocasiones, alegremente la compañía de los niños.
En este caso, Juliana trabaja los fines de semana.Es claro que eso no me molesta, así es su ocupación, no puedo cambiarlo y tampoco querría cambiarlo si ella no me lo pide, porque es su vida y la respeto aceptándola.
Pero en mi estupidez o en mi soledad, me tiento con ir a verla a su trabajo. Aunque sea desde lejos, o como un cliente, o que se yo... idioteces mías.
He ido a buscarla cuando sale tan solo para darle besos y dejarla en su casa, un ratito, aunque sea para verla sonreir o alivianarle el camino de regreso con mi auto.
El sábado, luego del partido de Argentina sentí ese impulso de ir a verla dos minutos a su trabajo.
Tomé el auto, fui hasta el restaurante y estacioné dejándole las llaves al hombre que los estaciona. Caminé despacio hasta la entrada principal, inseguro de lo que estaba haciendo. Y si la perjudicaba en su trabajo? y si alguien la veía conmigo y tenia problemas?Me detuve y pensé bien lo que haría, no quería perjudicarla ni que la vieran amorosamente con un cliente. Así que decidí dar la vuelta y buscar la manera de verla por la puerta donde entran los empleados, en la parte trasera del restaurante.
Cuando iba llegando escuché una discusión entre un hombre y alguien mas que parecía no responderle. Los gritos de este tipo decían: VOS CUIDATE PENDEJA PORQUE EL DIVORCIO TODAVIA NO SALIO, ME OISTE BIEN BOLUDA? EL DIVORCIO TODAVIA NO SALIO, CUIDATE BIEN EL CULO.
Me detuve alarmado.
Quise ver quien era la mujer agredida tan solo para detener a ese hombre enfurecido y evitar algún tipo de violencia hacia ella. Me apresuré mientras los insultos en la voz del hombre continuaban, y grande fue mi sorpresa. La mujer agredida era Juliana...Me encontré frente a ella, a unos tres metros, viéndola a los ojos, estupefacto, con la boca entreabierta, sin poder creerlo, duro, como inmerso en una pesadilla.
Cuando ella notó mi presencia, empalideció como si viese un fantasma. Y de igual manera me miró con un terror en los ojos que nunca antes le había conocido. Se apoyo contra la pared, como espantada, temblando ante mi mirada que no entendía nada.
Entró apresurada, cerró la puerta y la trabó.
Intenté abrirla pero no pude, mientras veía que el hombre agresor se marchaba en una camioneta. Intenté llamar al tipo, hacerle señas, hasta corrí detrás del vehículo, pero se marchó.
Cómo explicar lo que sentí ? no se si podré.
Me senté en un banco de cemento entre un pequeño jardín en la parte trasera del restaurante, y apoyando mi cabeza en las manos y mis codos en las piernas, intenté recrear la situación y tratar de entender qué estaba sucediendo...
Era Juliana... mi Juliana... la de los ojos mas hermosos, la de la piel increíblemente suave, la de los besos mas cálidos y los silencios eternos...
No iba a llorar, aunque sentí una furia incontenible dentro de mi.
Que alguien me explique por favor!
Entré a mi auto, y estaba decidido a esperar a que salga. Necesitaba una explicación de lo que había presenciado.Estuve dos horas ahí, y en esas dos horas decidí que si ella tenia que explicarme algo lo haría sin que yo se lo pidiese. Así que puse en marcha el automóvil y me fui.
Los empleados de seguridad del restaurante me vieron dos horas ahí, metido en el auto, entredormido, solo, esperando algo que jamás llegó. Ninguno se me acercó, porque habían visto el episodio y sabían quien era yo. Pero cuando me retiré del lugar, uno de ellos me preguntó si quería dejarle algo dicho a Juliana, a lo que respondí: no, gracias.
Dentro mio sabia que ella podía llamarme, buscarme, intentar explicarme si yo le interesaba, por lo tanto me marché con esa esperanza.
De camino a mi casa, tuve miedo, inseguridad, y casi sin darme cuenta mis lágrimas cayeron...
Por qué ? Qué era lo que no me contaste? Quién es ese hombre?
Por qué huiste de mi ? Por qué te encerraste? Por qué no viniste al auto si sabías que yo estuve dos horas ahí ? Por qué no me llamaste?
En mi mente pasaban imágenes varias, entre flores, abrazos, besos, palabras al oído, caricias, risas y situaciones de amor puro, del bueno...
Resonaba su frase "yo voy a curarte el alma" pero ya no como una manifestación de Amor, sino mas bien como un pedido de auxilio... quizá ella quiso en realidad decirme: "necesito que me cures el alma..."
Luego comencé a preguntarme qué había hecho mal.
Y caí en la cuenta que de nada sirve ser amable, ni amar desinteresadamente, ni los gestos amorosos, nada sirve, porque nada es mas importante que el sufrimiento del otro, para el otro.
Me dije a mi mismo: ella nunca te vio. No pudiste calmar su pena, tal vez hasta fuiste uno mas de tantos.Luego recurrí a la memoria de la piel, e intuí que la piel jamás se equivoca. Ella me amó, estoy seguro, ella sintió todo lo que me dijo, y recordé también cómo pude decifrar su pena, su mirada distante, y ese silencio que algo quería decirme...
Tuve necesidad de abrazarla... pero ella no estaba.

Llegué a mi casa y lo primero que hice fue revisar el contestador. Tampoco había nada en mi celular.
Me dormí un momento cerca del teléfono y fue así que pendiente a que suene, recibí ese otro llamado, de C. justo en el momento en que peor me sentía... en ese momento, como en tantos, en que su voz llegaba en el instante en que la soledad no hacia mas que acercarnos.




domingo, 27 de junio de 2010

SUEÑOS AZULES

26 de junio de 2001

El día era maravilloso, la tarde caía invernal,
el frió nos acobijaba en mi cama,
esa mañana en donde todo parecía sonreír y crecer.
Nada podía separarnos, yo era feliz con ella
y en cada beso le juraba un amor eterno que jamás llegó a concretarse.
No era una niña, y yo no era un hombre.
Eramos solo enamorados.
Ese día deseamos un hijo y lo buscamos.
Sé que ahora estás leyendo esto,
y recordás nitidamente mi sueño de hacerte madre,
a pesar de tu edad, de mi estupidez
y de todo lo que teníamos en contra.
Tontamente creía que esa era la solución
a un amor por demás vapuleado y golpeado por terceros,
que nadie entendía y al que todo el mundo daba batalla...
yo te amaba y vos no podías amarme mas.
En ese momento no entendí completamente,
que estabas enferma, que yo estaba equivocándome
o que el tiempo se encargaría de crucificarme en esos besos,
ensuciándome al punto de ponerme de rodillas para suplicarte piedad.

En ese momento, junio seguía su curso y yo te soñaba...

Hoy me llamaste tan solo para recordarme este día.
Tampoco lo olvidaste,
aunque tu sueño lograste concretar en otros brazos,
aunque la vida feliz ha dejado atrás lo poco que te dí.

Y cuando te oí... cerré los ojos
y me acerqué al teléfono como intentando sentir tu aroma...
y mentalmente te abracé fuerte,
como para pedirte perdón.
No pude darte un hijo entonces... ni nunca.
No pude...
Y mi duelo se extiende hasta hoy,
todos los 26 de junio,
en donde nuestro hijo llegaba a nuestros corazones,
sin nacer jamás...
Se que pudiste perdonarme, y pudiste sanarlo con los ojos de tus niñas,
que son ojos azules, no los mios, ni los tuyos...
sino de aquel que supo amarte y darte lo que mas deseabas...

Y que yo no supe darte.




lunes, 21 de junio de 2010

DESNUDO

Cuando uno sufre la pérdida del ser amado, no crece jamás.
Muere ahí donde su amor fallece y jura pasar el resto del tiempo esperando la hora de morir también o se congela en el último abrazo, en el último beso, para no continuar ni un solo día mas.
Pierde los ojos y la piel.
Y así, ciego y despellejado, camina por la vida sin ver a nadie, sin sentir a nadie.
Hay vagas excepciones en donde casualmente y sin buscarlo, alguien te vuelve a poner ojos y piel, pero es tanta la negación que no puedes ver nada, todo se empaña, se vuelve gris, y si bien puedes utilizar los ojos para ver otras cosas hermosas, algunas se vuelven invisibles o intangibles.
La piel se eriza y los ojos lloran, y sin embargo... no puedes sentir nada.En estos días he dejado mi ceguera y mi piel ha sentido algunas caricias.
Y yo que he jurado no ver ni sentir jamás en la vida, me asusté y huí como hice siempre hasta ahora cada vez que me vi amenazado con un nuevo amor.
No ha sido fácil ver la luz, abrir los ojos y reconocer mi piel. Es raro, es doloroso y a la vez liberador.
Sus manos pequeñas me fueron conduciendo, era esta mujer la que me daba su piel para hacerla mía, y sus ojos para que viese. Ella abría mis párpados con besos y en su piel cabalgaba mi furia contenida, mis deseos muertos, mi llanto mas oscuro y mi peor dolor se convertía en paloma para remontar vuelo no se adonde ni por qué motivo...
Sé que estoy muerto, y que mi cuerpo responde aunque mi muerte me acompañe para siempre.
Pero hay algo en sus ojos, en su piel... hay algo que todavía no puedo decifrar.
Su aliento, su pelo y sus manos, sus palabras dulces en mi oído, mi placer y el suyo, sus piernas entrelazándome ... me dicen silenciosamente que me pertenecen.
Hay algo en ella que me permite sentir, ver y vivir.
Ella me recuerda la vida, cómo era yo antes, me remonta a un pasado que creí sepultado, y me da esperanzas, me reencuentro conmigo mismo, y me hace reír...
Cómo puedo sentir si estoy muerto?
Cómo puedo reír si tanto he llorado al punto de quedarme sin lágrimas?Y ella que ignora todo, y sin embargo me ama, no puede mas que besarme y regalarme su piel, sus ojos y mis propios sentidos.
Ni una palabra le dije, ni una, pero ella en su intuición me ha jurado entre besos y caricias: yo voy a curarte el alma...
y como remediarlo... si ahora ella me conoce, si ha descubierto mi alma triste y muerta... sin una palabra siquiera... me ha desnudado hasta lo mas íntimo...... yo voy a curarte el alma...
me dijo y la abracé fuerte, mientras el sol me pegaba en los ojos y mi piel se estremecía con la suya... como pidiéndole a gritos que me cure, que me quite del alma la cruz de este dolor tan grande... de este amor que no muere ni mata...



martes, 15 de junio de 2010

TIEMPO AL TIEMPO

Cada uno de los días nos vimos de a ratitos, como buscándonos, con esa necesidad de los desamparados, de los huérfanos.
Ni siquiera el teléfono puede aliviarnos la necesidad de cobijo que nos da el abrazo, ella necesita de mi como yo de ella, y juntos mitigamos la orfandad de amores frustrados, de caídas sin remedio, de despedidas injustas y silencios eternos.
No sé si podré amarla o si ella podrá amarme, estamos apostando en esta ruleta malvada de sensaciones y sueños rotos, en donde estamos transcurriendo el romance mas maravilloso y tierno que juramos jamás repetir aquella vez ,cuando en el pasado, ausentes el uno del otro, se nos arrebataba la vida.
No conozco su pasado, ni su historia, y sin embargo... algo en su mirada lejana me parece familiar, gemelo y hasta puedo sentirlo. Presiento que no solo nos une la piel y los besos, sino también los silencios.Cuando ella calla, yo guardo silencio y la acompaño.
Cuando ella ríe también río, y me siento feliz con su sonrisa.
No es fácil para mi compartir el alma con alguien desconocido, y sin embargo la comparto entera.
Nada importaría si ella no me amase. Nada podría importarle sin mi amor.
No somos tan importantes aunque necesitemos tanto estar juntos, tocándonos.
Todavía no estamos unidos
a pesar de compartir el alma y los silencios.

Es cuestión de tiempo como diría mi abuela...

A veces el tiempo no es correlativo al sentimiento.
Uno entrega como si fuesen muchos años de conocer a la otra persona, y en realidad poco tiempo ha transcurrido a su lado.
Solo me dejo llevar... sin miedos.
Ella se cobija junto a mi cuerpo y en esos momentos que así me tiene, no hay preguntas ni pasados posibles.
Todo toma un tono blanco, como de pureza, y los aromas son mejores, los colores mas brillantes y no hay mas sonidos que su voz y la mía prometiendo con los ojos lo que tal vez nunca podamos cumplir.
Tiempo al tiempo...
Porque los amores mas grandes se forjaron en tiempo.

Ay si la perdiera... ay de mi.
Nadie entenderá mejor que yo sus silencios.
Y a nadie podrá contarle con los ojos lo mucho que ha sufrido...

martes, 8 de junio de 2010

PASADO PRESENTE

Para una persona como yo que ha cometido tantos errores en lo que al amor se refiere, no es fácil comenzar una relación no problemática. Suena tonto decirlo así, pero es cierto.
Y menos después de haber idealizado tanto tiempo a una mujer al punto de endiosarla al extremo, aunque sigo pensando lo mismo, estoy conciente que es parte de mi dependencia hacia mi mas grande amor, la que murió.
No dejarla ir me representaba mantenerme en ese estado de Amor puro y benigno tan necesario para mi, además de tan extinto hoy día en donde todo es tan "free" o "light".
El verdadero amor no es fácil, no se encuentra de un momento a otro.
Varias veces termino sintiéndome un idiota por ignorar insinuaciones o declaraciones de amor así al pasar como quien dice "hoy lloverá". Yo no creo en eso y no es suficiente para mi.
Y si bien no soy un candidato invalorable, considero que el amor que ofrezco es bueno, y por eso trato de cuidarlo, para no sufrir, para no volver a llorar sobre mis propias equivocaciones.

La última vez que nos vimos, luego del hermoso fin de semana, nos saludamos con abrazos, ya mas unidos, mas cercanos, y dejamos deslizar besos como diciéndonos: te extrañé mucho.
Caminamos abrazados, al sol. Se la veía cansada pero con la belleza intacta.Hubo momentos de silencio en donde nuestros pensamientos se unían, y hubo otros en donde nos íbamos a otras partes... yo sé donde iban los mios, lo que nunca sabré es dónde iban los de ella...
Terminamos viendo el río enfrente del aeroparque.
Juliana nunca ha viajado en avión porque tiene miedo y porque nunca tuvo la posibilidad, intenté mostrarle que los aviones no son tan espantosos, y juntos los vimos desde una reja, llegar y partir, el ruido y el adiós se mezclaban con aquellos anónimos que iban llegando a la pista.
En ese momento le conté que mi padre solía traerme a ver los aviones y que yo en ese momento de mi infancia juraba que iba a ser piloto. En ese mismo lugar, 28 años atrás, me vi pequeñito, imaginándome con mi gorra de piloto, un traje impecable, atrayendo todas las miradas de las azafatas y de las pasajeras, y de aquella nena que tanto me gustaba en ese entonces... aunque en ese momento los aviones parecían mas grandes y el lugar inmenso.Luego cruzamos enfrente del aeroparque y nos sentamos en un banco de cemento, al sol, en un parque para niños que en ese momento estaba vacío. Era mediodía.
Yo quería comerla a besos, ahí mismo, pero la situación no daba... ya estoy grande para dar ese tipo de espectáculos públicos, y me contuve. Aguanté los abrazos y los besos con la esperanza de que ella tome la iniciativa. Y así fue.
Se puso de pie y se apoyó sobre la muralla donde justo debajo nos iluminaba el agua del río, me abrazó, me apoyó sobre su cuerpo, y ahí, casi minúscula dejó que la bese, que me apoye en ella, que la sienta pegada a mi, se permitió sentirme, tocarme y besarme.
Y yo que me sentía muerto por ella, la toqué, la besé y me hundí en su pelo suave y perfumado, me volví loco de pasión olvidándome del lugar, de la poca gente que merodeaba, de todo.Toqué su cuerpo, debajo de su abrigo, levanté su blusa y sentí la piel de su cintura, su espalda, sus pechos... y creí desfallecer en ese juego perverso de sensaciones al cual ella me estaba conduciendo.
Su rostro caliente y sus mejillas rojas solo se empañaban ante su mirada deseosa.
Quise poseerla ahí mismo... hacerla mía con el cuerpo, que me sienta igual que yo quería sentirla...
Tuve que separarla de mi para no arrojarla sobre el césped y hacerle el amor hasta morir.
Y así alejándola de mi cuerpo le dije :

- quiero hacerte el amor Juli...

A lo que ella respondió silenciosamente... bajó la mirada y luego miró lejos, como buscando una decisión que por si misma no encontraba...
Qué estaba sucediéndole a mi bella que callaba de esa forma?
Me había equivocado al proponérselo?
Tenía miedo?
La abracé con todo mi amor y le pedí disculpas... ella me correspondió diciéndome: no, si fui yo quien empezó todo... perdoname vos.

Nos quedamos en silencio un rato... y ella se fue de mi, no se adónde, con la mirada, con el pensamiento. Sentí mucho miedo... el peor pánico en mucho tiempo... intenté disimular el temblor de mi cuerpo... la falta de aire y la taquicardia que sentí ante esa mirada lejana...
La perdía...

De pronto así como magicamente, llegaron cinco niños al parque y comenzaron con sus gritos alegres y corridas por doquier, ella se animó y sonrió al verlos, el sol brillaba mucho y el viento del río movía su pelo que se enredaba en su sonrisa gracias a esos niños.
Se abrazó a mi como si fuese una niña mas y cerró los ojos como durmiéndose. La cubrí con mis brazos y la acuné como un bebé, al sol, en ese banco de plaza, en donde su cara cambió a un gesto de tranquilidad, de paz y bienestar. La cubrí de besos suavecitos por la cara, como diciéndole: no te preocupes, está todo bien... y acaricié su pelo con todo el amor que pude conseguir dentro de mi, para hacerla sentir bien.

Ese día supe que Juliana no esta sola. Alguien habita dentro suyo, que lastima y duele todavía...
Pude comprenderla sin juzgarla, sin enojarme, sin sentir celos, porque yo también convivo con mis fantasmas, mis dolores y mis miradas lejanas, yo se lo que se siente ...
No quiero saber quién es, ni cómo fue, ni dónde o de que manera... no quiero que tenga pasado, no quiero...
Aunque se que en algún momento me lo dirá, me hablará de el y de ese maldito dolor que la aleja de mi, y en ese preciso instante voy a tener que elegir entre seguir vivo o morir inmediatamente...


domingo, 6 de junio de 2010

NO ME DEJES CAER

Quizá como buscando pasiones, quedamos en encontrarnos en un lugar muy reservado, en donde las luces son pocas y los besos muchos.
No pude con mi genio, y estuve en su puerta justo antes que pise el umbral para salir hacia un taxi que la estaba esperando. Después de todo, yo conozco la puerta de su casa, tengo auto, y la excusa perfecta para tenerla conmigo unos minutos antes.
El taxista no entendió la importancia de tenerla unos minutos antes, y para ayudarlo en su razonamiento pagué el viaje que daba por perdido, la subí en mi auto y entre sonrisas nos marchamos hacia el rumbo predestinado.
Las pasiones quedaron esfumadas cuando vi que sonreía feliz y yo no podía dejar de admirarla.
Mi cara se fue llenando de miles de sonrisas y miradas de alegría, me vi en el espejo retrovisor y noté que mis dientes no paraban de relucir, recordé que hace bastante tiempo que no sonreía de esa forma.
En la radio, siempre cómplice, la canción de Marta Sanchez y Carlos Baute nos hizo cantar y bailar como dos adolescentes "que mi corazón esta colgando en tus manos... cuidado... cuidado... que mi corazón está colgando en tus manos... así que no me dejes caer..."Recordé algunas situaciones anteriores de mi vida, y noté que revivía sensaciones y situaciones alegres, de la mano de esta mujer espléndida que me estaba haciendo tan feliz.
Juliana estaba contenta, cantaba y movía su cuerpo al ritmo de la música, me regalaba su hermosa voz y sus mejores sonrisas, cantaba y me enamoraba con la frescura de las buenas personas, de aquellas mujeres soñadas por cualquier hombre, en donde se combina la sencillez y la ternura, la seducción y la belleza natural.Movía su cabeza al ritmo de la música y su pelo se corría de un lugar al otro con la suavidad y el vuelo de las plumas.
Y aunque habían pasado apenas unos pocos minutos, ya me moría por ella, por esa música y ese momento instantáneo que guardaré en mi tesoro de recuerdos, donde cantará para siempre y vivirá eternamente.
Alcanzó con que pasara poco tiempo para que mi mente se llenara de fotografías, de películas suyas cantando, moviendo su cuerpo y disfrutándo tanto como yo la disfrutaba.
"quizá no fue coincidencia encontrarme contigo, tal vez esto lo hizo el destino..."y yo que nunca había escuchado esa canción, de pronto la supe, la sentí y la anoté junto a su sonrisa y a su cuerpo, es de ella, le pertenece y en mis recuerdos esa canción será Juliana.
No se si soy un romántico empedernido, o un simple idiota que se enamora sin remedio.
Ojalá ella no haya pensado que soy un idiota, o una presa fácil, porque hubiese quedado descubierto, porque justamente eso es lo que soy.
Se veía igual de hermosa con sus jeans, igual de sexy con el pelo casual. Su boca igual de deseable con apenas un brillo, y los botones de su camisa blanca desprendidos me invitaban a soñar con los besos infinitos que alguna vez le daré.
Las miradas de otros hombres se posaban en mi bella compañera que no las advertía y me hablaba como si estuviésemos solos en el mundo, eso la hacía mas hermosa todavía, mas humilde y mas deseable para mi. Cómo podía ser tan hermosa y tan humilde?La veía hablarme y gesticular sonriendo, y por momentos mi mente se iba, se perdía en sus ojos y en los labios tan besables con los cuales intentaba explicarme las distintas texturas en los vinos... justo a mi que había probado todos...

- No bebo, le dije, y me miró asombrada.
- y no fumas?
- No, tampoco fumo.
- Yo tampoco bebo y tampoco fumo.
- y entonces?
- Y entonces vayamos a caminar al río.
Me dijo sonriendo.
Y sin tocar ni siquiera el menú de ese lugar, nos marchamos al río.Con la sencillez de lo mas simple, me iba conquistando, me iba dejando con las ganas de tenerla, transformando una amistad en pasión, en ganas de poseerla.
Las manos se me iban, el cuerpo se me iba con ella, y me costó mucho contenerme para no besarla con furia, abrazarla a mi y secuestrarla en mi casa.
Me repetí mil veces: no lo arruines todo, ten paciencia, sé respetuoso, no te apures... etc etc.
Y así nos fuimos a un bar junto al rio.
Hacia frió pero nosotros estábamos ahí, viendo el reflejo del agua, conociéndonos mas, de a poquito, contándonos la vida, los sueños y los buenos momentos.
Mientras la oía decidí que jamás sabrá de mis penas pasadas, jamás.
No cometeré ese error, ni sabrá nunca de este blog.No lo sabrá por mi, porque no quiero ser mas un hombre triste.
Quiero dejar el pasado adonde pertenece.

Porque tal vez pueda volver a ser feliz.

El río parecía perfecto y las luces estaban ubicadas perfectamente sobre sus hombros y su pelo brillaba.En ese pequeño bar, había de todo para lograr la intimidad necesaria para un recuerdo inolvidable. Había pequeños sillones y mesas bajas, luces tenues y música disponible en una cálida pista que invitaba a bailar. Los ventanales daban al rio y como si todo eso no alcanzara la perfección, había poca gente.
Y de pronto, ese tema otra vez. "colgando en tus manos".La tomé suavemente, la invité a ponerse de pié, tomé su cintura, la abracé sonriendo y la invité en silencio a bailar, así nos fuimos abrazando, y entre sonrisas y besos, nuestros cuerpos se movían lentamente al ritmo de esa hermosa canción nuestra, y ella se me entregaba sonriente y plácida, dejándome acariciarla, sentir su cabello, sus cálidas mejillas junto a las mías, su aroma y su aliento cerca.
Dos parejas se nos unieron y fue un momento maravilloso.
Sonreíamos y jugábamos a bailar dando vueltas, ella giraba sin soltarme la mano, y me dejaba verla, maravillosa, hermosamente atractiva, se alejaba y se acercaba a mi, aceptando mi abrazo para volver a separarse en un giro sensual sin soltarse de mi abrazo...
No podía ser mas bella.
Y yo, ya la quería para mi.
Mi mente enloquecía, y seguramente mis ojos delataban mis deseos y el calor de mi piel le advertía los riesgos que corría al seducirme tanto... pero al igual que ignoró las miradas de otros hombres, no advirtió mi deseo, y con una inocencia infantil me abrazó fuertemente y me dijo al oído:
... me hacés muy feliz...

Fue entonces cuando la abracé fuerte, y de la manera mas vulnerable e inconciente le dije al oído :
... no me dejes nunca ...


jueves, 3 de junio de 2010

BELLISIMA JULIANA

Decidí no llamarla, tan solo para no perseguirla. No estaba seguro de cómo había tomado mi obsequio esa noche, así que decidí dejarla libre, que fuese ella quien me llamase. Quería que me elija, tan solo para que no piense mal, y para confirmar que estaba interesada en mi.
Además no tenía su número, dado que el mensaje que me había enviado no mostraba datos, había llegado de manera anónima, tal vez desde una computadora.
A los dos días, y comprobando que no iba a llamarme, tomé mi auto luego del trabajo, y me acerqué al restaurante donde ella trabaja. Estacioné, dejé mi auto con el empleado, e ingresé a ese maravilloso lugar lleno de lujos y ostentaciones.
Tomé una mesa junto a los enormes ventanales, justo la que no pasaba desapercibida desde cualquier punto del lugar. La busqué con la mirada, la llamé con mi corazón, pero no la encontraba.
No se qué misterio rodeaba esa situación, en donde todo parecía calmo y a la vez tormentoso. El silencio instalado, con apenas perceptible algún sonido lejano, me guardaba en mis pensamientos tristes... porque la extrañaba sin siquiera conocerla.Había llegado a ese lugar tan ajeno a mi, tan solo para encontrarla, para demostrarle que soy un hombre sencillo, simple y que su belleza, lejos de la simpleza, significaba para mi mas que mil ramos de flores... mas que mil niños sonriendo agradecidos, mas que millones de platillos exquisitos excelentemente decorados... mas que la vergüenza que sentía mi soledad y mi estúpida añoranza de algo que tal vez jamás sucedería.
Ella no estaba allí, y yo que estaba como ausente ... si parecíamos juntos después de todo. En algún lugar, en donde ella tal vez también me extrañaba o pensaba en mi...
Cuando giré hacia mi lado derecho, vi que el señor de la seguridad parecía reconocerme... no habían pasado muchos días y quizá no era tan común que alguien le pidiese que entregase una canasta llena de flores...Me acerqué a el y amablemente le pregunté por ella.

- Juliana hoy no trabaja, es su día de descanso. me dijo.

Sonreí.
Y entendí que el destino estaba bromeando conmigo, con mi tristeza anticipada y con mi ansiedad por ella, y comprendí que ese desencuentro me daba mas ganas de verla.
El señor de seguridad, metió su mano en el bolsillo de su traje y me dio un papel mientras me decía:

- Ella dejó esto por si usted volvía.
En un papel pequeño, doblado al medio, con una hermosa letra femenina, se leía un número telefónico. Tomé mi celular, y ahí mismo llamé.

- hola?

- Hola, Juliana, soy Ale, el de las flores en el restaurante.
- Hola!

El sr. de seguridad me dio este número que vos le diste para mi y bueno... pensé en llamarte... justamente estoy en el restaurante... pensé que podía encontrarte acá... porque no tenía un número donde llamarte...

(me dí cuenta que estaba hablando demasiado... tal vez por nervios o porque no se... tenía mucho que decirle... )

Ella escuchaba en silencio, y con una voz sonriente me contestó:
- voy para allá.

Cómo explicar? esa última frase había provocado en mi un temblor, como un terremoto en mis rodillas, me dijo VOY PARA ALLA, como quien dice: BUEN DIA? ella vendría a verme... en instantes la tendría junto a mi... o sea... me puse muy nervioso.

Quizá viva cerca, o lejos, tal vez debería esperar solo minutos o quizá horas, o tal vez ella se demoraría poniéndose aún mas bella, o vendría en rollers, o tomando su footing diario, o en equipo de gimnasia en bicicleta? o vendría en moto. Tal vez bajase del colectivo, o de un taxi, o de un remis? o vendría caminando. Montada en un skate? no, no creo eso.Tendría el pelo recogido? o suelto? iba a reconocerla? y si se maquillaba y se soltaba el pelo? y si no la reconocía? le gustaré?
Habrá espejos en el baño de hombres? me parece que esta corbata no me combina muy bien con el traje... además es la ropa de trabajo... y si ella viene en ropa deportiva y yo estoy de traje y corbata...
Que le gustará tomar? querrá que nos quedemos aquí? o querrá ir a otro lado tan solo para no estar en donde trabaja?
Estaré despeinado? habrá algún puesto de flores cercano como para comprarle algunas?

Y pensando en esa posibilidad, me acerqué al barman y le pregunté cómo podría conseguir flores. El muchacho me dijo que no era necesario salir del restaurante, que pediría un ramo por teléfono, lo traerían en unos minutos.
Así fue. Pedí un ramo de jazmines con cintas de seda rosadas y pequeñas rosas también rosadas entre los jazmines. No sé si comenté antes que los jazmines me hacen recordar a mi madre y a mi abuela. Los jazmines son para mi, especiales, tienen un valor aparte de la belleza y el perfume que poseen.
En pocos minutos, llegaba una moto con el ramo de flores. Parecía el ramo de una novia, pequeño y hermoso, rosado y blanco adornado con pequeñas hojas verdes y helechos apenas perceptibles.El barman me propuso entregarlo junto con la botella de champagne que pedí para su llegada, a modo de detalle, y acepté inmediatamente.
Volví a sentarme junto al ventanal, entre preparativos y ansiedad, había pasado mas de una hora y las luces del día comenzaban a opacarse.
Entre los jardines que rodean el lugar, apareció un auto negro, su choffer bajándose de el, abría la puerta para permitir el descenso de una hermosa mujer, un ángel de pelo largo, enfundada en un bellisimo vestido de gasa gris azulado, como sus ojos, dejando ver las piernas mas largas y suaves que cualquier hombre ansiaría siquiera ver de quince metros de distancia...
Sus pies que parecían volar, enfundados en zapatos de princesa, se me acercaban dejándome boquiabierto ante la belleza y la exactitud de aquella mujer simple y sencilla que había arrancado mis ansias florales desmedidas...Juliana se acercaba a mi sonriendo, maravillosa, calmada y radiante, como emergiendo de un sueño principesco del cual no quería despertarme.
Era ella... era ella!!!
Qué hermosa.Y yo que la había amado como camarera, veía una cenicienta princesa ante mi, y transformándome inmediatamente en sapo, me achiqué ante tamaña belleza para atinar tan solo a tomar su mano y besarla... para perderme en sus ojos agradeciéndole el maravilloso regalo de su hermosura, de su delicadeza y atención hacia mi persona...
Qué podía decirle? mi mente apresuraba los pensamientos.
Finalmente hablé.
- Bellísima Juliana... que maravilla... que hermosa estás... gracias por tu belleza... gracias por lucir de esta forma para estar conmigo... estás muy hermosa.

- No merece menos alguien que ha hecho feliz al niño que trabaja en esa puerta todas las noches, no merece menos quien me ha regalado las flores que día a día yo no podía comprar...

Se sentó a mi lado, y el mozo entre cómplice y sonriente, se acercó con la botella de champagne y el ramo de flores sobre una bandeja de plata, tomó el ramo entre sus manos y ofreciéndoselo le dijo: estas flores son del señor para usted señorita.
Yo que para entonces sonreía como un idiota perdido, seguramente me sonrojé.
Sus manos tomaron el pequeño ramo, y como una joya, noté que las delicadas flores, daban el toque final a semejante belleza. Sonrió y me miró tiernamente, acercó los jazmines y rosas a su pequeña y perfecta nariz, cerró los ojos y disfrutó el aroma.
Ese gesto repetido en mi vida, entre las mujeres que mas quise... era como una señal.

Juliana... repetía mi mente... una y otra vez... Juliana...
Las horas fueron cortísimas, hablamos mucho, nos reímos mucho, tomé sus manos varias veces, suaves, pequeñas, frágiles. Ella me permitió tomarlas, tal vez porque le inspiré confianza, porque estaba cómoda conmigo, o porque presentía con ese claro sexto sentido femenino infalible, que yo solo podía amarla...

Entrada la noche, ya muy tarde, subió a mi auto, y la conduje hasta su casa.
Vivía muy cerca del lugar, me dijo que vive sola, y que sus padres se mudaron al interior del país por una cuestión de tranquilidad y seguridad.
Estacioné frente a su puerta, y con las manos ya fuera del volante, nos quedamos hablando varios minutos en mi auto, con la suave música de un dial en la radio que parecía estar acompañándonos, y como sin ganas de separarnos, nos detuvimos en la calle, en el auto, para seguir hablándonos entre sonrisas y miradas.
Luego me anunció que se iba, y yo ante su falta de abrigo, puse mi saco sobre sus hombros para protegerla del frió. Se acurrucó en el sonriendo y con los ojitos brillosos me dio un beso en la mejilla suave, cálido y que me dejó paralizado, con los ojos cerrados, inmerso en un sentimiento atemporal, suspendido ...
Y cuando intentó separarse de mi, tomé suavemente su nuca, con el hermoso pelo entre mis manos... la acerqué a mi boca y le dí el mas dulce beso que tanto había soñado darle...
Ella se estremeció en mi abrazo... y pude sentirla pegada a mi... a mis besos... a la suavidad de su piel... su perfume y toda ella que temblaba, estremecida y cálida de sonrisas en felpas...
Ya es mía... ya es mía... me repetía una y otra vez mi aneblada mente... ya es mía...Aunque mi corazón me enfrentaba a la realidad otra vez gritando en el silencio de los besos...
... ya sos de ella...


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