domingo, 31 de enero de 2010

VACACIONES EN EL MAR


Las veces que viajo al mar, la paso bien. Quizá buscando un amor que me haga compañía, o tal vez a ese GRAN amor que espero hace tiempo, y que aún no llega. No se si algún día llegará, yo mientras tanto la espero, la imagino y la busco, al menos tengo esperanzas, aunque hubo momentos en que hasta eso había perdido.
El mar me parece mágico, único, la gente ahí se relaja, disfruta, se muestra y se encuentra.
Los cuerpos dejan de ser cuerpos para transformarse en personas comunes y corrientes que disfrutan el sol, el agua y la compañía de la familia o amigos.
La desnudez brota, y no hay miedos a mostrarse con cualquier forma corporal.
Me entretengo viendo pasar a las chicas en bikini, obvio, pero este año he visto demasiados cuerpos extremadamente delgados.
Buscaba detenerme en la figura femenina, esbelta, con formas redondeadas y exhuberantes, pero encontré muy pocas, casi ninguna. Cuerpos diminutos, extra delgados, puros huesos. Pechos inflados con siliconas, en caderas huesudas y muslos finos sin masa corporal...
Cuerpos sin formas, aniñados y con pechos enormes. Totalmente amorfos, deformes y desparejos.
No entiendo bien de que se trata. Y no me gustan así las mujeres.
Sé que la mayoría de los hombres preferimos cuerpos carnosos, exhuberantes y rellenos.
Que el cabello brille saludable, que la piel esté nutrida y sana... que las piernas sean redondas, carnosas y que la cola sea realmente una cola, en donde se pierda la bikini jajaja que todas las bikinis sean ajustadas o estén a punto de explotar!!!!!!!! jajaja
Que la ropa no quede grande, y que la pancita tenga rollitos al sentarse. Y también al estar paradas!!! la mujer abundante, feliz, y llena de vida.
Que la mirada sea de felicidad, de salubridad, no de tristeza o de conflicto existencial.
Vi grupos de amigas tomando mate, solo mate todo el día, o agua.
Y al meterme al mar, vi chicas que casi perdían sus trajes de baños diminutos que aun así les quedaban grandes.
Cuerpos sin vida. Mentes sin felicidad. Corazones preocupados y alterados por ese mal que azota y que no deja en paz... la estética acorde a la moda, la exigencia a cualquier precio, la perfección para los otros, para gustar a quien? a un funebrero por ejemplo?.
Estando solo voy conociendo gente, chicas, me acerco, hablo, tomamos algún mate, y entablamos conversaciones. A veces me engancho en algún picado de fútbol playero, o juego al voley, o alquilo un cuatriciclo o un caballo para pasear un poco.
Me gusta mucho estar solo, disfruto mucho mi soledad, en vacaciones.
Estoy parando en una posada en Mar de las Pampas, en donde se hospeda mucha gente, y en donde también hay gente sola.
Hay una chica en particular, que va a la playa con su notebook, habla por celular y sola pasa sus días sentada junto a la pileta de la hostería, o en una pequeña reposera al borde del mar, o en las carpas de la posada, o en el restaurante.
Nos vemos mutuamente, nos sobra el tiempo para ver todo, a cada uno de nosotros, las rutinas, los movimientos y la rutina de los lugares que compartimos separados.
Disponemos de mucho tiempo, tirados en una reposera dos horas, sin hacer nada, viendo el mar, pensando en nada.
Me pregunto que hará en su notebook... chateará con su novio? trabajará? con quien habla por celular? por que está sola?
y a la vez encuentro la respuesta en mi mismo: yo también estoy solo y lo disfruto.

Hoy por la tarde, me senté junto a ella en la pileta pero ni siquiera me miró.
Tendida sobre la reposera, envuelta en un vestido de tela muy fina, muy corto y color arena, tomaba sol dejando entrever un traje de baño blanco debajo del vestido.
Me puse de pie y disponiéndome a marcharme para disfrutar el mar, pasé por la barra de la hostería y le regalé un trago de frutos varios, un hermoso licuado de varias frutas, en una copa colorida y decorada con flores sobre una bandeja.
Dejándole una propina al mozo, le dije: por favor, preparale un trago así a esa chica que está tomando sol, pero no le digas quien se lo regala, solo decile que creo que es muy hermosa.
Luego me fui al mar, disfruté del día de sol, de la brisa que por momentos aparecía nublando el cielo, y refrescando todo...
Casi de noche volví a la posada, bellisimamente iluminada por faroles, toda la madera de las cabañas iluminadas por la luz tenue de los faroles y de la luna. Cerca del mar, el ruido de las olas y la brisa de la noche, me daban la estampa perfecta del descanso.
Mis pies descalzos, pisaban el suelo arenoso y se hundían en la suavidad seca del piso invitándome a quedarme ahí, afuera, bajo la luna, respirando ese aire maravilloso.
Estaba oscuro, poca gente merodeaba el lugar, me senté en el parque con los pies sobre arena,
fresco, descansadamente cansado del mar, cerré mis ojos y al poco tiempo la voz del mozo hablándome: señor, este trago es para usted. Se lo envía una señorita.
Sé que fue ella, la chica solitaria.
Y ahi me quedé, bebiendo mi trago, a la luz de la luna, con un dia menos en mis vacaciones.
Pensando en esa chica, en el trago que me habia invitado, y en el dia de mañana, cuando dejará de estar sola porque voy a desayunar a su lado.
A las diez de la mañana, como cada uno de estos dias, para romper ese silencio y acercar las miradas.
No se que sucederá... mañana les cuento.

sábado, 16 de enero de 2010

AVISO DEL ALMA

Los celos eran todo un tema entre nosotros, no se por qué motivo la pequeña sentía celos de cuanta mujer se me acercaba, quizá porque inconcientemente ella advertía que no éramos tal para cual ni una pareja común y corriente. Teníamos todo en contra, a todos en contra.
Por celos ha llegado a lastimarme fisicamente, arrojándome vasos, en lugares públicos, cuando en algunas ocasiones intentaba olvidarla en brazos de otras mujeres, obviamente luego que ella me había dejado, abandonado o cambiado por otro.
Me repetía una y otra vez: MIO O DE NADIE, pero a la vez, se alejaba de mi cuando me acercaba, tenía miedo de una relación seria y las veces que hacíamos el amor lloraba o maldecía por su cuerpo, maltratándose en los mejores momentos, o tapándose para que no la vea. Y yo que amaba su cuerpo, perfecto como era, su piel, su aroma y su pelo.
Mi cuerpo no era perfecto, por que habría de serlo el suyo? y sin embargo yo lo veía perfecto. En realidad lo era, solo que ella no podía verlo así.
Pero hubo una época en que su cuerpo había empezado a desaparecer.
Aunque los kilos de mas nunca me preocuparon, en ella no se trataba de kilos de mas, sino de kilos de menos, yo rechazaba su cuerpo raquítico, lleno de huesos sobresaliendo, sin vida, sin suavidad y sin voluptuosidad.
Recuerdo sus peores épocas de anorexia, cuando hacíamos el amor, tomaba su cintura encima de mi y perdía el erotismo al tocar sus caderas huesudas, sin vida, no podía seguir por la mala sensación que me producía tomar su cintura entre mis manos. Huesuda, muerta.
Me detenía inmediatamente, y ella sin entenderlo, me acusaba de no amarla mas, de no desearla, me repetía una y otra vez: ves? estoy gorda!! por eso no me deseas!!! odio mi cuerpo!!! ves? dejás de hacerme el amor porque no soportás tocarme!!! y lloraba desconsoladamente ... sin escuchar mis razones, sin entender mis palabras que trataban de explicarle que estaba desnutriéndose, y que mis manos tomaban la nada que quedaba rodeando sus huesos, y que no podia tener sexo con ella por ese motivo.
Entonces cuando ella rompia en llanto y comenzaba a gritar desesperadamente, yo la abrazaba, la cubría con mis brazos, e intentaba calmarla.
Hubiese deseado tener el poder femenino de fingir un orgasmo, una erección, pero no pude, mi cuerpo no respondía ante sus formas huesudas.
Ella se acurrucaba en el hueco de mi cuerpo encajando perfectamente, como en un saco, como si se guardara dentro mio, encogía su cuerpo huesudo y como escondiéndose se dejaba cubrir por mi abrazo. Ahí dejaba de llorar, pero no dejaba de odiarse.
Recuerdo uno de los diálogos que tuvimos luego de uno de esos episodios :

a. No te das cuenta como estas quedando? por que llorás asi? por que no me oís bien lo que te digo?

c. Qué vas a decirme? si yo se bien que vos no me amás, que te gustan otras mujeres, mas grandes que yo, de tu edad, tus compañeras de facultad. Vos crees que no me doy cuenta que no te gusto? no me mientas.

a. Cuando te ponés asi realmente me quitás las ganas de seguir hablando y de cualquier otra cosa, sabes que me encantás, pero no asi, tan flaca, tan huesuda, por que estas dejando de comer? no estás comiendo nada !! eso es evidente.

c. si que como, y como mucho, pasa que estoy nerviosa y adelgazo.

a. ah si? a ver, vamos a la cocina y te preparo algo asi comés delante mio.

c. bueno, vamos.

Salimos del cuarto y nos dirigimos a la cocina, la recuerdo envuelta en la sábana, sentada en una pequeña silla con las piernas arrolladas, recuerdo haber pensado: cómo puede entrar en esa silla toda arrollada asi?, pero no le dije nada, era obvio que por su delgadez extrema.
Encendí el fuego de la hornalla, tomé un sartén y comencé a pelar papas, tomé dos huevos de la heladera, una zanahoria, un poco de pollo que habia sobrado del mediodía, lo pique pequeñito, lo condimenté con sal, orégano, mezcle las papitas fritas con el huevo y el pollo, le piqué las zanahorias bien chiquito y cociné todo junto. Luego le agregué una lata de arvejas remojadas para el toque final un poquito de queso rallado.
Mientras cocinaba, comencé a cantar, a bailar como para cambiar su humor, usando la cuchara de madera a modo de micrófono, mezclaba los ingredientes mientras el aroma comenzaba a rodearnos. Ella intentaba reir con mis payasadas, pero miraba la comida sin cesar, preocupada, espantada con cada ingrediente que sumaba.
Por último un poquito de tomate para darle un colorcito mas apetecible.
En realidad no solía comer eso, pero en mi afán por verla mejor, puse dos platos, cuchillo y tenedor, una cuchara para ella, dos vasos, dos servilletas y un pequeño jarrón con flores en el centro. Serví una pequeña cantidad para ella y para mi, estaba delicioso.
Podia verse el amarillo de huevo, mas el anaranjado de las zanahorias, el verde de las arvejas y los trocitos de pollo, el rojo del tomate, el quesito, realmente todo invitaba a comerse.
Me detuve frente a ella y le dije:

a ver como comés.

Tomé el tenedor y cargué el primer bocado, lo acerqué a su boca, y ella bajó la mirada, como esquivándolo. Con mi otra mano en su mentón, levanté su mirada, le di un beso y le dije: comé un poquito, dale, mirá que lo cociné con mucho amor.
Abrió sus labios e introduje la comida en ellos, y al probar el primer bocado comenzó a hacer arcadas, mientras me decía: no puedo Ale, te juro que no puedo...
Aunque permanecía sentada, su cuerpo diminuto se contorcionaba como dolorosamente, como si hubiese metido en su boca el peor veneno...
Me horroricé y no dudo que mis ojos se agrandaron, porque su mirada fue de miedo, de terror, seguramente pudo advertir en mi el entendimiento, la reacción de haber enfrentado la verdad, el dolor de reconocer el horror de la anorexia.

a. Comé por favor mi amor, comé un poquito, hacé un esfuerzo por mi, te lo pido por favor.

c. no... no puedo... no puedo... perdoname por favor Ale... entendeme... no puedo.. no puedo.

a. Por favor.. intentalo, yo se que podés, dale, no quiero que te mueras, por favor, intentalo otra vez.

Mis lágrimas... que ya caían, suplicaban, lloraban de espanto, de terror, de miedo, de impotencia, lloraba pidiéndole que coma a ella que no queria ni podía pasar bocado alguno, porque aunque quisiese su estómago no lo aceptaba... ya no podía comer.

La abracé fuerte, y lloramos desconsoladamente. Como dos niños pequeños, como quien a perdido algo muy valioso, como la muerte misma.
Tomé su cara tan pequeña como el contorno de mis dos manos juntas y le dije mirandola a los ojos, secando mis lágrimas y las suyas:
- te prometo, te lo juro que vas a ser feliz algún dia. Te juro por mi vida que vas a estar bien, que todo pasará, que lo malo se irá para siempre...

Ella acurrucada a mi, tomó el tenedor, una arveja, la metió en su boca, y la tragó con gran esfuerzo. Luego tomó papitas, masticó y tragó, y luego fue un trozo pequeño de pollo. Mientras secaba mis lágrimas e intentaba abrazarme como yo hacía con ella.

Ese dia comprendí la gravedad de la anorexia.
Dejé de creer que solo se trata de no comer.

Porque cada hueso refleja la muerte, la despedida de una vida dificil, de un dolor muy grande.

Y cada bocado que no se consume significa: te aviso que voy a desaparecer.

viernes, 15 de enero de 2010

RECUERDAS CUANDO ES MI CUMPLEAÑOS? EL 15 DE ENERO RESPONDI.

Una de esas noches en donde la vida se aleja y uno cree no merecerla, ella apareció en mi vida, llena de tristeza y de muerte. Con un rostro de niña enmarcando sus escritos propios de una mujer madura, supe reconocer su pena, su desamor y su desconsuelo. Senti el deja vú tocándome de cerca, pero sabia que esta vez todo sería para mejor.

Ella quería morir y yo no quería vivir mas.

Un 19 de Enero de hace dos o tres años, conocí a la mujer que cambiaría mi vida. Me enamoré perdidamente de ella, pero jamás tuve la valentía suficiente para dejar todo e ir tras ella.

Tampoco tuve el egoísmo suficiente para arrancarla de su pais, de su familia y traerla conmigo.

Obviamente la fui perdiendo, la dejé rodar por otros brazos y otros cuerpos, mientras yo, aquí, pensando en ella, me sentí impotente y cobarde.

La dejé sola en sus peores momentos, tan solo para no alimentarle mas su amor por mi.

Para que finalmente llegase a odiarme, o a olvidarme.

La busqué en otros cuerpos y otros labios (como dice el tango), y he recaído en alguna borrachera en su nombre.

La imaginé conmigo, cotidianamente, en una casa junto a una playa, la imaginé con nuestros hijos, la imaginé.

Deposité en ella mis sueños dorados, y a traves de mis dedos dejé desplazar las mejores promesas y palabras de aliento jamás mencionadas antes, juré amarla por siempre, y voy cumpliendo.

Aunque ella haya vuelto a amar a su ex, haya depositado su odio hacia mi en otra persona, aunque ella ya no sea tan triste a pesar de haber perdido tanto.

No se si ella tendrá un feliz cumpleaños hoy, pero estoy seguro que yo no estaré presente ni siquiera en uno solo de sus pensamientos. Porque me ha olvidado. Me ha matado y enterrado.


Para vos mi Amor imposible, para vos Alicia.


miércoles, 6 de enero de 2010

SANDRO DE AMERICA

Nunca fui un tipo de gustos demasiados exquisitos, la simpleza y el gusto apenas bueno, me acompañarán por el resto de mi vida. Soy así, siempre lo seré. Un hombre simple.
Quizá no pueda distinguir entre una prenda de vestir fina, costosa, quizá pueda distinguir el tipo de mujer que la luce, o la desluce.
Con ella todo debía ser caro, fino, exquisito y del gusto de una diva, ella si entendía sobre vestimentas costosas, buenos vinos, buenas fragancias, y buena música.
De esos argumentos se aferraba al momento de humillarme, de hacerme sentir menos, me tomaba lección sobre los diseñadores y sus fragancias, y cada vez que recibía un regalo suyo, no podía corresponderlo, por el costo, porque lo que yo le regalaba sin dudas valía mucho menos, y ella como correspondía a la circunstancia se iría de mi casa olvidando mi regalo sobre algún mueble, porque no tenían valor económico, eran solo "baratijas" sensibleras y sin costo alguno.
He guardado los regalos que yo le hacía, los metía en un cajón de mi mesa de luz y ahí quedaban sin que jamás los reclamara, ni siquiera advertía que los olvidaba.
Yo ya sabía que eso podía suceder, la aceptaba con sus defectos y virtudes, porque la amaba a pesar de todo.
Este hombre que oyen cantar, Sandro, me retrotrajo a aquella época, en donde me emborrachaba escuchándolo, o simplemente musicalizaba con estas canciones algún momento de pasión, en donde ella reía y se burlaba de mi cursilería.
Aunque temblaba, aunque su piel se erizaba cuando yo le cantaba al oído estas canciones.
Si bien me sentía un idiota, cantando estas canciones tristes, llenas de melancolía, y aún sabiéndome un perdedor, en sus brazos siempre ganaba.
Y ella se estremecía con el roce de mis labios cantándole al oído, cerca de su cuello, temblaba y se entregaba a mi a pesar de la cursilería. Moría entre mis besos y mis manos, y su cuerpo entornaba la danza mas maravillosa de su vida, al son de estas baladas, cursis, sin el status que ella ansiaba encontrar, entre las simples sábanas de una casa de barrio, rodeada de regalos de cotillón barato.
Al morir este cantante, no pude evitar recordar esos momentos pasados.
Y ella seguramente habrá llorado.
Como lloraba yo cada vez que emborrachándome cantaba y suplicaba que ella me amara sanamente, sin matarme, sin herirme, y sin buscar en mi lo que yo no podía darle.

Hoy no pude evitar llorar yo también, no se bien por qué.

martes, 5 de enero de 2010

NO OLVIDES

A ver, cómo te explico a ti que dudas de mi y de todo esto... cómo logro que entiendas que un blog no es la vida de nadie, y que en un blog todo puede suceder...
Es mi foto? no es mi foto? es de hace dos meses? de hace un año? de hace dos años? soy Alejo? soy el protagonista del libro que contiene la calumnia mas grande del año 2000?
A estas alturas da igual quien yo sea, como sea mi rostro, o de quien se hable en este blog.
Ese libro no está muerto ni enterrado y su autora aún menos.
Sigue sumando víctimas y seguidores que practican y entrenan lo que ese libro les ofrece.
Ella existe porque se la recuerda a través de este blog ? podria ser posible.
Cuál es el rostro que se ajusta mas a mi ? elígelo. Ponme la cara que mas te guste y ubícame en el lugar y espacio que mas desees.
Mátame, revíveme, ponme música y fotos bonitas, lee mis letras y llora, o ríe entreteniéndote con una historia mas de tantas que circulan por la web. Revive tu propio amor fallido, tus propios dolores y dramas, tu propia victimización. Maldice o ama el personaje y a la persona, deseame o detéstame.
De todo puedes dudar, pero de lo único que nunca dudarás es que JAMAS TE HICE DAÑO, y muchas veces te ayudé a soñar, te di mi mano y tuviste , tal vez ese hombre no era tan malo después de todo, ese, que te jodió tanto la vida...


Todos pueden dudar mil veces de cada uno de los textos de este blog, pero nadie dudará JAMAS del daño que ese libro produjo en las niñas desesperadas que buscaban en el sentirse mejor. Nadie podrá olvidar a aquellas que comenzaron a cortar sus brazos luego de aprenderlo en ese libro, de aquellas que adorando a esta pseudo escritora de feria, dejaron de comer y de amar, matando a sus familias, a sus hermanos, a su propio cuerpo.
Cuántas niñas que hoy me juzgan, ven en un simple e inocente sacapuntas un medio para autoflagelarse? Cuántas niñas que hoy quisieran matarme sueñan con los 47 kgs que su ídola tatuó en sus brazos? buscando en Ana el consuelo que su propia angustia jamás les daría.
"Para que vomitar si puedo dejar de comer?" mentada frase publicada en ese libro leído por niñas. Y tantas otras que no voy a reproducir, tan solo porque me dan ESCALOFRIOS.
Que importancia tiene quien soy?
Que importancia tiene cómo es mi cara?

No defiendas mas lo indefendible.

No olvides, no olvides nunca lo que ella hizo con tu mente, o con la mente de quien amas.

TERREMOTOS EN EL MUNDO

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Reza por ellos, tu podrías ser el próximo.

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