martes, 31 de agosto de 2010

JULIANA

Cuando logro escapar de mi cárcel interior, recurro a las armas del enamoramiento para entregarme por completo a Juliana.
Ella es la persona que hoy me acompaña en mis días larguisimos, tristes y solitarios, ella tiene la valentía suficiente para no alejarse ni cambiarme al primer desliz emocional que me separe.
Espera paciente que mi locura se calme, y sin preguntarme nada, me recibe nuevamente con el abrazo cálido que la caracteriza.
Debería agradecerle, porque sin siquiera el mínimo reproche, no pregunta, ni reclama.
Es muy generosa, o simplemente se encuentra en la misma situación que yo, y por eso puede comprenderme, sin juzgarme.
Es bella, y cuando la tengo conmigo no puedo dejar de observar cada movimiento, cada uno de sus gestos, su sonrisa, su mirada, su piel.
Y cuando guarda silencio o la veo pensativa, comparto esos espacios en blanco, donde los dos tenemos cosas que contarnos.
Por momentos la siento como una prolongación de mi pena, como si ella en ese espacio silencioso comprendiera una a una mis agonías y en su generosidad hacia mi, estuviese consolándose a si misma.
Sé que sufre por amor, se que hay alguien que la hizo sufrir mucho, la lastimó y la abandonó a su suerte.
Quisiera curarla.
Tan frágil, en su contextura pequeña, maldigo a quien pudo lastimarla, abusivamente condenarla a este sufrimiento silencioso y cabizbajo.
Desatando mi mayor violencia, lo buscaría para golpearlo, aunque seguramente ella se enfrentaría a mi violencia para protegerlo...
Ella merece que la ame, que la cuide y la respete.
No debe sufrir ni lamentarse mas, merece ser feliz.

El viernes dormimos juntos, y el sábado pasado el mediodía, las sábanas eran como lazos indestructibles.
Abrazados seguíamos amándonos, riéndonos y jugando en ese nuestro espacio favorito, el que supimos crear a pesar de todo, en donde nadie ni nada puede separarnos.
Como la noche anterior le había regalado muchisimas flores, la cubrí de pétalos, la acaricié con ellos, la perfumé y la adoré. Como queriendo sanarla, para protegerla y vea lo feliz que puede hacerme su compañía.
Ella cerraba los ojos y disfrutaba sonriendo de mis cuidados, de mis detalles amorosos y retribuía abriendo su mirada a mis "Te Amo" para corresponderlos entre sonrisas maravillosas.
Hermosamente frágil y con ese espíritu Hidalgo dentro suyo.

Temo hacerle daño...

En un momento de la tarde, me dijo que conmigo estaba comenzando a curar, y que sentía que no sucedía lo mismo conmigo, seriamente me dijo que siente no poder curarme, e impotente sus lágrimas me confirmaron el daño que le causo.

Cerré fuertemente mis ojos en medio de un abrazo estrecho. Y arqueando mis cejas en un gesto de dolor infinito, la apreté fuerte a mi cuerpo, como pidiéndole perdón. Y con mis ojos también mojados, le pedí que no vuelva a decir nunca mas algo así.Lo desmentí, le juré que me hace bien y que yo también estoy curando.
Pero mis palabras sonaban poco creíbles, y aunque intenté convencerla, su mirada triste me confirmaba la angustia, y teniéndola a centímetros de mi, mis ojos no podían mas que decirle la verdad, distinta a lo que decían mis labios.
Luego abrazada a mi, se quedó dormida.
Y en su sueño recuperó una leve sonrisa.
Quizá en otro espacio, en otro lugar mejor.
En donde tal vez yo la amaba, le pertenecía, sin pasados, sin dramas, sin historias.
Tal vez en un sueño en donde yo tenía veinte años, creía en el amor para siempre y todavía no lo había encontrado...

sábado, 28 de agosto de 2010

AGOSTO

Hace unos años,
Agosto era el mes donde planeaba ser feliz para siempre...
Ahora es un mes triste... Agosto... interminable...
Cuando este mes va terminando, se junta el frío del invierno
y los primeros brotes de las plantas,
aunque no se lleva el frío dentro de mi... y los brotes no llegan.

Estoy marchito, esa es la respuesta.

Como maldito.

Como esperando el milagro que jamás sucederá.
Enfermo y solo, me tiendo en cualquier cuerpo y espero...
y mis ojos que solo pueden llorar, casi no pueden ver.

Que tristeza.

Cada día un golpe bajo, bien adentro, una nueva puñalada
disfrazado con sonrisas, de amistad y de entendimiento.

No hay nada, nada tengo...

Solo.

Algún día me iré, y ese día habré perdido también y sin embargo...
el momento esperado habrá llegado...
Tiemblo al pensar que nada existe después de la vida
y que mi esperanza sea en vano...
solo alimento de gusanos en donde yo creía que podía encontrarte...
eso no es cierto... no es cierto...
existe el Paraíso, Dios, el Cielo, el mas allá...
necesito creer eso.
Que estás esperándome y extrañándome igual...
Porque esa es la esperanza que tengo... y por esa vivo.

Nadie me ama igual... nadie.

Y este estúpido blog que solo llora
no me sirve mas que para dar lástima
o sentir pena de mi mismo.

Un día menos de espera
y un día mas de vida estando muerto.
Aunque caiga de rodillas y rece,
aunque pida perdón y me convierta en el peor hereje...
esta cruz que cargo pesa mucho...
y lo peor no es cargarla, sino ignorar dónde la llevo...



viernes, 27 de agosto de 2010

EL ABRAZO SOÑADO


Silencio.
suspiro eterno.
Nadie me llama ni me necesita
solo tu recuerdo.
El tiempo que no transcurre
mas que un segundo
para volver a recordarte
para seguir sintiéndome solo.
Al fin de cuentas no te tengo
y todo sigue igual.
Ya ni puedo extrañarte
ni recordarte bien siquiera
como era tu piel?
cuál era tu aroma?
y tu voz?
Dios... no quiero olvidarte
es lo único que me queda...
no quiero olvidarte!
Te busco y te busco y te busco...
dia tras dia...
alguna piel se parecerá a la tuya
tal vez en algunos ojos te recuerde
o pueda sentirte...
por que a mi ?? por qué??
dudo que exista amor
mas grande que el que tuvimos
y sin embargo...
estás perdida? dónde te encuentro??
Te arrancaron de mi.
Ay mi pena... que no tiene final.
Ni muerte alguna.
Ay de mi que sigo vivo...
y que casi no puedo recordarte.
Releo tus cartas, veo tus fotos,
trato de escuchar tu voz en cintas de video,
conservo el mensaje que dejaste en mi celular,
y tu frasco de perfume.
Pero sigo solo...
en esta locura eterna
en esta enfermedad del Alma.
No se hasta cuando voy a poder resistir
cuántos años mas quedan por vivir.
Que Dios se apiade de mi Alma
y encuentre PAZ

abrazándote.

lunes, 23 de agosto de 2010

LA MUERTE Y EL ADIOS

Esa noche infinita, cegado de sueño y cansancio no podía dormirme.
Siempre el mismo hábito cada vez que una mujer importante en mi vida duerme a mi lado... la veo dormir, a costa de mi propio sueño.
Imaginarme tal vez pueda ser un poco tonto, ingenuo y hasta idiota, me avergüenza contar que la miré dormir silencioso, sin tocarla siquiera, como quien admira una obra maestra maravillosa, como si el pincel de Dios estuviese dibujando para mi la mejor imagen, dormida junto a mi.En ese silencio que suele castigarme a veces, con pensamientos poco apropiados y tal vez contradictorios, recordé que hacía mucho tiempo que no me sentía así.
En situaciones similares, en los últimos años, si bien la compañía de mi amante elegida, era sublime y también la veía dormir, el sexo prevalecía, dominaba mis impulsos, y el deseo manejaba ese momento en donde el sueño reinaba sobre la reina.
Solo con una persona me había sucedido adormecer el deseo y dar paso al bienestar, a la ternura y a la calma luego de la pasión.
Solo con la mujer que iba a recorrer toda la vida conmigo.
Sentí culpa por volver a sentirme así, porque recordé mi juramento de morirme con ella.
Me recosté sobre la almohada, y viendo el techo, mis lágrimas comenzaron a caer.
Afortunadamente para mi, la reina dormía plácidamente y jamás supo que estuve llorando por esa mujer que ya no existe.

Ay mi mente... jamás se detiene.

Crucé los brazos sobre mi pecho, como intentando abrazar su añejada imagen en mi mente, lo poco que he podido salvar para no olvidarla por completo, y aún sintiendo casi lo mismo, no pude dejarla ir.La recordé hermosa, sonriéndome, salvándome. Alejándome de la pesadilla anterior, devolviéndome la vida que C. me había arrebatado.
Y el pasado que volvía en mi piel... y el presente que me sujetaba fuerte para no dejarme caer... otra vez en mi tristeza, en mi muerte elegida.
Por miedo a despertarla con mi llanto, me senté en la cama, tomé mi frente entre las manos, y cabizbajo me quedé junto a ella, dormida, debatiéndome entre el pasado y la muerte, entre el presente y la vida.
Cerré fuertemente los ojos, para no verla mas.Y en ese instante en que los fantasmas comenzaban a alejarse de mi felicidad, la mano de mi reina, me acarició la espalda y luego su abrazo cálido me cobijó la pena.
No supe que decirle, sentí vergüenza.
Ella no preguntó nada y me secó las lágrimas con sus besos.
Lentamente me abrazó y en ese acto de generosidad la amé.
Con toda mi Alma.



jueves, 19 de agosto de 2010

PARA SIEMPRE


Seguramente oirte hoy, fue el mejor momento de mi día.
Ya casi entregado a necesitarte, me llamaste,
y fue para mi... un bálsamo.

Necesitaba tu risa fresca y ese encanto
tan tuyo de hacerme ver que todo está bien,
o tus susurros de amor (para que los demás no te oigan).

Te extraño.

Siempre te extrañé.

Aún estando lejos y tu esperándome.

En ningún momento de la charla me recriminaste,
ni me sometiste a interrogatorios o me reprochaste.
Solo pronunciaste dos palabras mágicas :

TE EXTRAÑE

y para mi fue suficiente.

Caí en el perdón casi arrodillado,
supliqué tu entendimiento, y casi en lágrimas,
me arrepentí de haberte dejado sola.
Perdóname, te repetí.

No dijiste nada, solo sonreiste.
Y aunque no te veia, pude oirte sonreír.

Mi corazón que para entonces
soltaba toda la sangre posible
como acelerando mi amor por ti,
quedó detenido ante tu suspiro.
La exhalación de tu aliento, como aliviada,
la sonrisa y las palabras amorosas,
me dieron el mismo alivio y la misma felicidad.
Te amo... te amo... te amo...
te dije y me dijiste.

Sentí que nada ha cambiado ni cambiará jamás.

Luego de tu llamado, marché a buscarte.
Seguramente no esperabas menos de mi,
que soy un idiota impulsivo y necio,
que regalo mi amor y lo demuestro como un niño.
Torpe de mi, que en mi necedad caigo y me levanto.

Llegué adonde estabas y te abracé fuerte.
Ante la mirada de todos, y a la vez de nadie.
Y no puedo describir la luz de tu boca,
feliz y sonriente, adornada por esa mirada maravillosa,
entre dulce y agradecida, emocionada y anhelante.

Supe que te amo, que te deseo y muero por tenerte.

Y no quise soltarte, aunque lo hice.
Luego de besarte tanto que casi me consumo en tu aliento.
Te amo Juliana... repetía mi pensamiento.
Mientras mi cuerpo entregado a tu abrazo
suplicaba de tu piel y de tu aroma.

Te miré fijamente y solo en segundos,
el reloj de la vida me decía en tus ojos: PARA SIEMPRE.


martes, 17 de agosto de 2010

PEHUAJO

Si bien estoy pasando un gran momento, el Amor me sigue siendo negado.
Juliana sigue atenta a cada una de mis caras y sin embargo... no está totalmente conmigo.
La quiero para mi, es verdad, pero no a cualquier precio.
Quisiera que me ame como alguna vez amó a ese hombre que luego la hizo sufrir.
Ella tal vez no entienda que hay hombres que pueden amarla de mejor manera, y tal vez no vea que yo puedo ser uno de ellos.
No entiendo bien en que momento de mi vida estoy.
Confundido y torpe voy caminando despacio, tropezando e intentanto ponerme nuevamente de pié.
No es fácil pero puedo lograrlo aún. Me sostienen algunas manos y algunos ojos que no puedo amar, y que lejos de mi sueñan con mis besos.
Yo extraño esos ojos, sin haberlos besado.
Pero Juliana es quien me toma la piel, me besa y me tiene cerca.
Y si bien cada momento a su lado se ilumina de besos y pasión, su abrazo todavía no es enteramente mio.
Eso me enferma un poco, me eriza el Alma y me quita lágrimas que no quiero dar.
Al fin y al cabo no soy mas que un hombre solo.
Y no hay mas que eso en el silencio de mi penumbra.
Sintiéndome de esta forma, el fin de semana pasado, tomé mi auto y salí a la ruta sin rumbo fijo. El campo sería mi refugio, porque en su silencio algunas respuestas llegan a mi mente atormentada y sola, cada vez que las busco.Conducir por la ruta, sin mas compañía que la música y el viento, me cura un poco las heridas y me da fe para el próximo futuro imperfecto de mis días.
Y así me fui, sin mas que mi auto, sin rumbo, sin mas ropa que la puesta, a disfrutar de un sol que parecía esconderse de a ratos.
Pasé por ese lugar, en donde la derecha me conduciría a mi amor imposible, la imaginé caminando por su pueblo, solita como imagino que va, tal vez cabizbaja, pensativa, con su hermoso pelo largo acariciado por el viento.
Tuve la repentina tentación de ingresar a su pueblo, buscarla y besarla tanto hasta quedarme sin aliento... y sin embargo no lo hice.
Porque Juliana llegaba a mi mente una y otra vez, y me preguntaba Dónde estás? con quién estás? ...
Ese día que tomé la ruta, debería haberme encontrado con ella... pero no fui.
Y mientras conducía la imaginaba esperándome, entristecida.Elegí no ir tan solo para que notase mi ausencia. Sonará idiota, pero necesito que ella sepa lo que es esperar, que extrañe encontrarme cada vez que llega, que sienta mi ausencia, y me valore aunque sea un poquito.
Y entre mi enojo ligero y mis pensamientos tristes, mi celular no paraba de sonar. Creía escucharlo entre las voces de mis pensamientos, subí la música y seguí en la ruta sin atenderlo.
Vi el display del teléfono y decía "un mensaje nuevo de Juliana"No lo leí y como en algún otro momento, y con otra persona, lo eliminé sin leerlo.
Luego respiré profundo y sonreí levemente.
Nada ni nadie podría empañarme ese hermoso día de sol.
Y casi sin advertirlo llegué hasta Pehuajó.
Me dirigí al centro del pueblo y compré dos mudas de ropa, un bolso pequeño, el diario, y tomé dos días en un hotel tranquilo, con jardines maravillosos y aire distinto. Todo muy perfecto para mi cansancio.Y luego de instalarme en la habitación, ducharme y recostarme en la cama con vista a los jardines, me dormí plácidamente nueve horas sin despertar.
Realmente fue un sueño reparador.
Y cuando abrí los ojos me sentí mejor. Mucho mejor.
Y dedique el resto del día a caminar y sentirme bien.
Sin mas preocupación que la del minuto siguiente, sin mas ruido que el de los pájaros y el viento del campo.
Nada perturbaba mi descanso. Y nadie me hacia dudar o sentir mal.
Excepto yo mismo que no dejaba de decirme: ella te esperó y no fuiste.


domingo, 1 de agosto de 2010

DESDE EL MIEDO

No la he llamado, ni la he buscado.
Mi pena mayor fue cuando me confesó amarlo como a nadie amará jamás.
Eso dolió y lamentablemente para mi, no tengo la facilidad de curarme facilmente.
Sentí celos y desprecio hacia el, aunque ella me inspiraba dolor.
Desde entonces coloqué cada excusa donde fue necesaria, la evadí y traté de ocuparme el mayor tiempo posible. Apagué mi celular, no atendí el teléfono y me mantuve distante.
Quise una cirugía sin anestesia, inmediata y cruel.Iba a olvidarla, refugiándome en mi trabajo, en otra piel, en otros ojos y en otros besos.
Y aunque me interné en un shock eliminante, alternando entre el trabajo y una maratón de sexo y mujeres, variando colores y sabores, día a día, ella seguía siendo para mi, blanco y cereza.
La cambié por otras, la pisoteé, la humillé en mis pensamientos y la dejé sola.
Así soy cuando siento celos enfermizos.
Lo peor de mi sale a relucir y en mi impotencia hago daño, lastimo y defenestro sin importar cuánto ame.
Repitiendo una y otra vez "ella no me ama" cometí miles de errores, y en este corto tiempo la vida me fue pasando lentamente.
Y a la vez, caminaba por mis días vistiendo mi traje, uniformándome de jefe en la oficina, sonriendo y aparentando un bienestar falso, manteniendo distancia e inspirando respeto, como para que nadie note mi odio y mi dolor.
Alternando de Jeckyll a Hyde recorrí la noche y las agendas buscando amores vanos, furtivos y discretos, como si a ella le importara, como si haciendo todo eso podría afectarle, aunque mi idiotez me conducía a la única conclusión posible: era el actor de mi propio espectáculo y a la vez mi único espectador.
Y ahí me vi realmente, derrotado, vacío y solo.
De nada servía el derrotero de pasiones ni los silencios ni las lágrimas.Ella no me amaba.
Y si no fuese que el alcohol es mi peor enemigo, hubiese abrazado cada botella para caer tumbado en cuánto lugar encontrase para saciar mi tristeza.
Idiota de mi.
Igualmente ella no me amaba. Hiciese lo que hiciese.
Ese pensamiento me acompañó y me castigó el tiempo en donde no dije nada.
Anoche, mientras creía que iba a consumirme el frío exterior que se había instalado en mi pecho debido a la soledad, Juliana atravesó mi puerta sin percatarse siquiera de todo lo que hice dedicado a mi despecho y desamor.Mi cabeza que estaba medio fuera de eje, no podía razonar con exactitud que tipo de reacción debía tener en ese preciso instante, donde me tomaba entre sus brazos y me besaba apasionadamente diciéndome los Te Amo mas dulces que jamás alguien pronunció.
Y me hundí en su piel, mis labios desesperados la tomaron como el banquete esperado, y como un niño hambriento, comí con las manos ese sabroso manjar de su cuerpo, de su aroma, saboreé la cereza y me perdí en el blanco de su presencia amorosa, llena de afecto y caricias para mi dolor.
Suspiré aliviado y sonreí con ella.
"Te Amo" repetía ella una y otra vez logrando que le crea, "No me dejes" me pidió acompañando con palabras tristes lo que sus ojos me dijeron apenas cruzó mi umbral.
"No me dejes, no me dejes" y con besos me ganaba, "perdoname" repetidamente susurraba en mi oído mientras nos uníamos en el pacto sexual de los enamorados.
Y yo no dije mucho, aunque mis ojos hablarían por mi, el mejor lenguaje fue mi cuerpo. Reaccioné quimicamente a su pasión y a su súplica, en mi piel, en mis labios, en mi sudor y mis gemidos, cada parte mía sentía su presencia infinita, y le agradecía con el roce lo que mi Alma gritaba desde el primer momento que la vi.
"Te Amo Juliana" le dije con la voz entrecortada por la pasión desmedida.
"Te Amo mi Amor, Te Amo" le repetí dócilmente sometido a su cuerpo y su dulzura, a todo aquello que maldije, descreí, odié y quise olvidar.

Y hoy ... que estoy solo y vuelvo a sentir frío...
Hoy que no hay nada mas que recuerdos de anoche, me siento mejor.
Porque se que la piel no miente, ni mienten los sentidos.
Ella me ama, estoy seguro, y me ama igual que yo.
Desde el miedo.

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Reza por ellos, tu podrías ser el próximo.

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