sábado, 29 de mayo de 2010

SABORES Y FLORES


Hoy Viernes, fue un día especial para mi.
En mi trabajo como en la vida, uno va pensando en sus actividades, en sus responsabilidades, en la rutina diaria, con total naturalidad recorre los lugares en los cuales suele amigarse o stressarse a través de la gente que lo rodea.
Los viernes son para mi momentos de relax, el último día de la semana, buena o mala, el último día.
Así que voy relajado, preparándome para descansar, e invitando a mi cuerpo y a mis emociones a tomar descanso, voy fluyendo lentamente y me distiendo como quien se sienta a ver el mar.
Llego a casa y me recibe la paz que a veces se viste de soledad tan solo para movilizarme un poco y para recordarme que hay todo un mundo afuera esperándome.
Nunca salgo, pero esta noche decidí invitarme a cenar.
Me vestí elegantemente, tomé mi auto y marché sin rumbo para una zona de restaurantes muy distinguidos.
Entré al mas caro, tomé una mesa y me dispuse a disfrutar de mi cena. Solo.
Fue difícil ver el lugar lleno de parejas entre arrumacos y miradas amorosas... resistir la tentación del buen vino y no caer en alguna que otra bellisima señorita insinuantemente dispuesta a intercambiar placer por dinero...
Los lugares así me recuerdan momentos de mi vida que además de conservarse intactos en mi memoria, vuelven nítidos regalándome la facilidad de transmitirlos para que ustedes puedan imaginarlos.
En un lugar como este, hace diez años aproximadamente, la mujer de mis pesadillas, se regalaba a mis ojos, radiante y me derretía entre sus mimos, sonrisas y miradas prometedoras.
En ese momento ella era mi amor, la única con la que quería estar, y yo era para ella: todo.
En momentos así jamás recordábamos el pasado nefasto y tampoco imaginábamos el futuro alejados, el tiempo solo transcurría como en una burbuja atemporal, en donde ambos sonreíamos y nos jurábamos un amor por siempre.
Ella que se me dibujaba como un ángel, me hacía sentir el hombre mas bueno y mas fuerte.
Y yo que tan solo era un hombre enamorado, la enaltecía como una diosa y la valoraba como a nadie.
Así inmerso en mis pensamientos, que como siempre suelen transportarme al pasado, la vi.
Giré sobre mi hombro para ver al mozo y ahí estaba, en la barra de aquel lugar, impactantemente bella, casi tímida pasando desapercibida ante los ojos de los clientes.
Yo la vi y no me importó nada que ella esté trabajando ahí como mesera.
Al fin de cuentas yo era un tipo de barrio jugando al señor importante, tal vez adinerado, en un lugar al cual no pertenecía. Pero ella obviamente no lo sabía.
Prohibido estrictamente hablar con los clientes y menos mirarlos o insinuarles sonrisa alguna.
Lo elemental referido al menú, y el resto, nada.
Se acercó a mi mesa, y aunque la recibí con una sonrisa, se mostró inmutablemente seria y correcta. Yo era el cliente, y de mi dependía su empleo. Acaso estaba mal sonreirme? estaba prohibido?
Ay sus ojos... que maravillas. Entre grises y azules, con largas pestañas naturalmente maquilladas, labios carnosos y brillantes, su piel que se advertía suave sin tocarla, y su pelo... brilloso. Que no daría por soltar su pelo y verla sonreir...
Pero ella pasaba inadvertida para los hombres que estaban acompañados por mujeres bellisimamente caras y lujosas, tal vez de alguna estirpe social, de apellidos importantes... ella era solo una mesera y por lo tanto: invisible en aquel lugar.
Teniéndola cerca mio pude advertir que sus manos eran dueñas de unos dedos finos y largos, que no había sortijas de compromiso al menos visibles y que sus piernas dejaban entrever debajo de su falda una lascivia oculta que solo las reinas aparentan.
Delicada, no tenia nada que envidiarles a las demás mujeres de lugar, que aunque enfundadas en vestimentas lujosas, no opacaban su belleza inadvertida por los que solo ven lo material.
La miré durante toda mi permanencia en el restaurante, la disfruté y pude imaginarla en varias situaciones cotidianas, la noté cercana, similar a mi, aunque ella seguramente me colocó de inmediato en la misma bolsa en donde van los hombres que frecuentan esos lugares.
Quería gritarle que yo no soy así, que fui a cenar ahí solo por capricho, que en realidad estoy mas cómodo en Mc Donald, y que con gusto perseguiría sus ojos el resto de mis días...
El lugar se iba completando, yo terminaba mi cena, comenzaba a llegar mucha gente y debido a mi agorafobia sentí la necesidad de irme. La cena había terminado, pero lo mas delicioso sin dudas fue ella.
Pagué la cuenta, fui en busca de mi auto y mientras me lo traían, se acercó un niño vendiendo flores. Como un duende, llegó de la nada, en medio de la noche, con una canasta de flores y me las ofreció. Tomé mi auto, doscientos pesos y compré la canasta completa. No puedo explicarles la mirada del niño cuando le compré todo. Deposité la canasta en la puerta del restaurant y le dije al personal de seguridad que se la entregasen a ella.
Ni siquiera supe su nombre aunque si comprendí de inmediato que su belleza y su humildad eran merecedora de esas flores y todas las flores de la naturaleza. Anoté mi teléfono en una tarjeta personal y la adjunté a los ramos de flores, pensando que jamás ella la encontraría.
Luego de regreso, imaginaba su cara sorprendida y feliz por el regalo casi anónimo.
Supuse que tal vez no era el primero, y que quizá en algún momento alguno de esos caballeros se bajó de su status social para advertirla, para disfrutar su belleza y su majestuosa educación y humildad. Pero también imaginé que se lo manifestarían con propinas en dinero. Porque ella trabajaba para ellos, y ellos eran de otro nivel social.
Llegue a medianoche a mi casa, tomé mi ropa limpia, me metí en el yacuzzi para relajarme y ahí quedé suspendido casi durmiéndome entre la música suave y la quietud de la noche.
Solo la luz de la calle penetraba mi ventana, y la luna que se asomaba se mecía sobre mi que solo intentaba distenderme hasta los poros.
Un bip! me puso en alerta, pero lo dejé pasar. Era mi celular, ya lo vería luego.
Al rato, ya relajado por el baño, me hundí entre mis sábanas suaves y me dispuse a dormirme.
Pero antes, estiré mi brazo desnudo y tomé el celular.
Cuando vi el display sonreí al leer un mensaje :

Me llamo Juliana,
gracias por las flores.
Hasta pronto.



miércoles, 26 de mayo de 2010

HARTO


Harto de tener que explicar.
Harto de tener que mostrar mi cara porque no creen quien soy.
Harto de jurar ante desconocidos que lo que escribo es cierto.
Harto de la gente insegura y mediocre, que busca ensuciarme tan solo para alejarme de la felicidad.
Harto de las personas que esperan algo mas que textos que leer.
Harto de enamorarme de imposibles.
Estoy harto...
Cansado, derrotado y estéril.
Harto de explicar que no soy ni el pedófilo ni la niña mala.
Harto de jurar que no soy la persona que mas daño me hizo en la vida.

Ay mis idiotas lágrimas que caen solas... como odio esto.

Y la furia, la impotencia y las ganas de gritar que se reprimen por miedo...

Las personas que intento amar me transportan una y otra vez a mis pesadillas... dudando, preguntando o pidiendo explicaciones.
Que si soy, que si no soy, que quien es esta persona o aquella, que por que no me muestro públicamente, que si soy mujer... y me obligan a leer conversaciones pasadas con gente que detesto... por que? por que me hacen esto? si yo solo soy un texto, si solo intento hacer bien y no hago mas que ser amigable y tal vez hasta me angustio hasta el sufrimiento por personas que ni conozco...

Niñas débiles y maltratadas que alguna vez consiguieron en mi presencia casi anónima un poco de apoyo, tal vez alguien que las oiga o que las acompañe a llorar... se vuelven en mi contra, atentando contra mi felicidad, inventando personajes y personas ajenas a mi, metiendo en la mente de aquella que decide amarme bien, dudas, misterios y desconfianzas... por que?
por que ? te pregunto a vos ... por que me hiciste eso?
Lo lograste, sabelo, lo hiciste bien. Ella me amaba y ahora siente miedo de mi...

Vuelvo a mi ostracismo, a mi soledad, y ahí me quedaré ... viviendo en el pasado.

Ya no tengas dudas, ahora puedo ser quien quieras, elije el personaje y ponle mi cara, mi nombre y estos textos que al fin y al cabo son solo eso, textos.
Pero no me pongas su rostro, ni su nombre, porque a la rubiecita la extraño y el me da mucho asco. Tampoco pienses que soy ella, porque ella no sabe de sufrimientos ni de penas... ella solo sabe contar.

Nuevamente solo... porque quiero estarlo... porque ahi pertenezco...

Maldito pasado, maldito yo.

jueves, 20 de mayo de 2010

CORAZONCITO ROTO


Te dejo ir a vos, que me odiás por no aceptarte.

A vos que en tu debilidad encontrás en mis besos algo de calma.

Te dejo ir como muestra de amor y de generosidad,

porque vos y yo sabemos que es mas fácil tomarte...


No quiero lastimarte y sin embargo, te lastimo.

No quiero que llores, y sin embargo lloras.

Ay que pena infinita cuando miro tus ojos tristes.


Pero es este maldito almanaque y esta pena infinita

que me aplaca lo poco que tengo regalado o prestado.

Ay tu pelo... tu pelo... niña mía... apenas mujer.

Y tu boca que me pide los besos mas tiernos y sinceros...


Calla jovencita... calla... que el silencio me aleja de vos.

No me tientes con el llanto de tu juventud inquieta

ni me traigas encadenado a tu piel suave y anhelante...

que aunque quisiese, no puedo amarte.


Tu vida de cuadernos no es la mía,

ni tus fotos angelicales serían acordes a mi figura...

porque esta mente va despacio y la tuya mas que vuela!

como podría alcanzarte ... como podría?...


Si ya no tengo fuerzas... ni alas que me lleven tan lejos.


Prefiero que me odies a que vivas de mentiras...

anota en tu cuaderno de estudios, este día y esta hora

que es tan importante para tu vida y la mia...

es el día y la hora

en que alguien te ha amado ciertamente.

sábado, 15 de mayo de 2010

DORMIDA

Ultimamente paso los días en extrema soledad. Ustedes podrán pensar que estoy deprimido, pero no, simplemente quiero estar solo.
La noche especialmente se alarga para mi, y entre el insomnio y la desesperación no encuentro salida o compañía posible que llene este gran agujero interior que llevo conmigo casi desde el momento en que supe que no podría ser completamente feliz jamás en la vida.
Hay noches como la de hoy, que la extraño tanto...
Hablo con ella como un idiota... río y hasta le cuento anécdotas de mi vida cotidiana... la consulto y a veces hasta siento su presencia dentro de mi.
Los días de felicidad plena son aquellos en los que ella aparece en mis sueños.
Despierto sonriendo y voy todo el día con la misma sonrisa casi inexistente, porque mis sueños son muy reales y en ellos hasta puedo sentir su aroma.
Dije desesperación, porque no encuentro otro término acorde al sentimiento de haber "perdido la esperanza".
Como dijo mi abuela "mientras hay vida hay esperanzas" pero cuando no hay vida... nada queda.
Cierro los ojos y la veo, cerca mio... sonriendo... siento su perfume y si bien sé que ha muerto, no puedo sepultarla... no puedo dejarla ir.
Se que aquellas personas que hayan perdido al ser amado van a entender lo que ahora digo.
La muerte es tan cercana... y créanme... no se lleva nada cuando uno ama apasionadamente.
Ni el tiempo, ni la soledad, ni un infinito duelo.

A veces en mi mente distorcionada dudo de su muerte.
Pasaron muchos años y mi Amor por ella sigue intacto.
Por qué? Cómo puede ser posible?
y la única respuesta que encuentro dentro mío es: porque no ha muerto.

Y como no ha muerto no podré cambiarla, ni reemplazarla ni soñar con sentimientos que ya tienen dueña.
Algún día moriré yo también
y es ahí donde todos mis sueños se harán realidad... a su lado.

Hoy casualmente me encontré con su hermano, y apenas me vió nos fundimos en un abrazo cálido, de amor pleno. Es mi familia... Cómo olvidarla...
Es mi hermano, y la muerte que nada a matado en este caso, no pudo separarnos.

Se ha ido de viaje... en cualquier momento regresará... en cualquier momento escucharás el sonido de las llaves entrando por esa puerta... y pensando esto, me duermo, comienzo a escucharla... y la abrazo fuerte... la detengo... y le pido casi entre lágrimas ... no te vayas, quedate conmigo... y entonces ante mis sollozos, ella jamás parte de mi lado, y jamás muere.




martes, 11 de mayo de 2010

FOTOS DE AMOR

Cómo explicarlo... cómo puedo pasar a palabras lo que significó verte en esas fotos.
Bella, bellísima, soñada... feliz como quisiste serlo siempre.
No pude tener otro gesto que sonreir al máximo de mis labios, con todos los dientes. Soy feliz por vos.
Esta mezcla de amor y odio que sentimos generalmente, hoy se transforma en amor bueno. En felicidad, en abrazo y en pura ternura.

Seré un estúpido, no se. Pero fue hermoso verte.

Tu hija es bellísima y tu estado de gracia maravilloso... que puedo decirte que ya no sepas, hermoso? no alcanza. Tu pelo, tu piel, tu mirada... tan tan hermosa.


Viendo esas fotos puedo perdonarte todo, olvidar, irme lejos y dejarte ir en paz.

Lloro de felicidad y me conmueve el alma saber que puedo dejarte ahi en ese oasis de felicidad absoluta, columpiándote en tus mejores sueños.

Podría morir hoy mismo, o cerrar los ojos para siempre, alejarme, borrar este blog, olvidar mi pasado, todo cuando veo esas fotos.


Siempre quise verte asi, siempre... incluso cuando estabas conmigo.


Y yo que solo sobrevuelo tu escena, como un fantasma, como alguien que vive en tu alma, y al que nunca olvidarás, me impregno de tu imagen y sonrío.
Y si bien se me oprime el pecho y algo dentro mio llora, tal vez de emoción, soy feliz al verte.
No se si el te ama, te cuida o si vos lo amás como me amaste.

No se si podrá darte el diez por ciento de los sueños que tuviste conmigo, o si le das los suspiros cuando hacen el amor, esos que me regalabas a mi y que juraste nunca mas regalar a alguien.
No sé si lo extrañás, o pensás en el. No se si en algún momento sentís frio estando a su lado. No sé si le tenés la confianza que depositabas en mi, y el te dá la seguridad del abrazo único, protector y fiel que yo te daba.


Yo te dí el mejor amor de la vida, y el te dió el mas grande y mejor Amor de tu vida, una hijita con sus ojos, tan igual a el.


Que combinación perfecta ... para una vida perfecta...





viernes, 7 de mayo de 2010

DE GORILAS Y HADAS


Ustedes creerán que soy un idiota o un tipo que siempre está pendiente de la vida de los demás. Hoy me sucedió algo en la oficina que quisiera compartirles a modo de desahogo.
En el sector de contaduría trabaja una empleada de unos 25 años aproximadamente, muy bella, muy sensual y buena persona. Es casi perfecta, salvo por su novio.
Ella, que podría tener a cualquier hombre que desease, está de novia con este energúmeno incapaz, que no solo la somete a sus delirios sino que además la maltrata y la subestima.
El tipo, con una contextura física enorme, abusa de eso para manejarla a su antojo, y ella como una niña obediente lo sigue, lo acompaña y creo que hasta le teme.
Ella me gusta, debo confesarlo. Es bellisima y además muy delicada en su manera de expresarse, de hablar, suave, muy suave.
Su piel es perfecta y su pelo, que puedo decir de su pelo... es ... soñado en una mujer.
El mide aproximadamente dos metros y pesa mas de cien kilos. Tiene tipo de rugbier y modales de troglodita. Ella a su lado parece ausente, asustada o presionada. El la luce como un trofeo, como la mujer que cree le corresponde, cuando en realidad el no le llega ni a los talones a ella.

Varias veces pensé en comprarle flores pero desistí, tal vez imaginando que su novio podría violentarse con ella.

El trabaja en el sector de ventas, por lo tanto está trabajando en la calle todo el día, y en esos momentos en los cuales su novio no está, me acerco a ella suavemente, para no asustarla, para no romperla...

Ella confía en mi. Y cuando nos vemos, me sonríe alegre, con ojitos de confianza y seguridad.
Sé que me mira cuando no la estoy viendo, y varias personas me aconsejaron que no me acerque a ella, seguramente por miedo a la reacción del energúmeno.

Cuando creemos que nadie nos ve, tomamos un café en el buffet de la empresa, y en esos minutos que compartimos, nuestras almas gemelas se funden y se vuelven amigas. Nos reímos y nos confiamos los silencios que nadie mas conoce.

Algunas veces la he tocado, casualmente, he rozado sus manos, o acariciado su pelo.

Quisiera besarla.
La magia se rompe cuando llega su novio y la toma en sus brazos bruscamente, como intentando partirla por la cintura, despeinándola, y a los gritos la busca y la obliga a subirla a su coche para marcharse terminada la jornada laboral.
Avergonzándola con sus modales primitivos, sus gritos y sus risas vulgares acompañadas de comentarios mas vulgares aún.
Ella se sonroja y en su cara se puede ver disgusto, incomodidad y hasta ganas de escapar de el.

Hoy hablamos sobre su novio y me confesó que le tiene miedo.
"no puedo dejarlo" me dijo, "le debo cosas, le debo haber ayudado a mi familia cuando estábamos mal, a mi hermano, no puedo dejarlo".
La miré a los ojos, fijamente, como preguntándole por qué? pero ella solo bajó la mirada e hizo silencio. Luego se puso de pie, y con el temor evidente en su voz me dijo: " bueno, me voy, ya está por llegar y no quiero que me vea con vos".
El le habla en tono amenazante, la mira intimidándola, la somete psicológicamente.
Cuando llegó empezó a buscarla como si ella fuese su pertenencia, y con una mirada de celos me vió y la buscó junto a mi. Pero ella no estaba conmigo. Luego se entretuvo con otros hombres hablando de fútbol y de putas, como un gran macho idiota.
Me dirigí al estacionamiento para tomar mi auto, y la vi.
Parada, quieta, junto al auto de su novio, esperándolo. Hacia un poco de frió, le dí mi abrigo, y me ofrecí a llevarla en mi auto hasta su casa.
Ella bajó la mirada, y al borde de las lágrimas me dijo: no puedo ir...
Arropada en mi abrigo parecía mas delgada, mas frágil.
Le pregunté : por qué tanto miedo? el es solo un hombre, por que le tenés tanto miedo?
a lo que ella devolviéndome el abrigo me dijo temerosa: no Ale, no, tomá tu abrigo, andá nomás, yo lo espero, andá no te preocupes, pero por favor andate que debe estar por llegar en cualquier momento.
Pude ver el miedo en su mirada, acaso el la golpea?
Volví a cubrirla con mi abrigo, y suavemente le dije: yo te llevo.
Ella temblando subió a mi auto, y partimos aunque no dejó por un segundo de mirar para atrás, con miedo a ser descubierta.
En el camino a su casa, no dijo una palabra.
Yo conducía normalmente, pero no pude con mi genio y me detuve en una plaza.

- que te pasa? que te hace ese tipo? por que estás así?

- nada Ale, nada... no te preocupes.

y comenzó a cubrirse la cara con las manos, y finalmente el llanto.

Guardó silencio, y se tumbó sobre mi pecho como buscando protección, y la abracé mientras mi pecho explotaba, mientras mis manos temblaban y mi piel se erizaba de una forma indescriptible.
Sequé sus lágrimas y le dije que podía confiar en mi.
Pero ella no dijo ni una sola palabra.

Luego se incorporó en el asiento normalmente, y continuamos camino a su casa. Cuando llegamos, bajó del auto, me dio el abrigo y agradeciéndome se metió en los jardines de su casa, como un hada, con su pelo moviéndose al son de su falda.

Volteó para verme y saludarme con la mano, mientras pude ver una esperanzadora sonrisa en su mirada cabizbaja.


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