jueves, 25 de febrero de 2010

ESTOY HABLANDOTE

Ella era liviana, dócil y protectora.
Y digo dócil porque para otros era una fiera indomable. Inclusive para su familia que no podían controlarla.
Conmigo era distinta, obedecía como un perro fiel y dependía de mi como una sierva.
Suena duro decirlo, pero así era.
Eso no me gustaba, me preocupaba y me descolocaba.
Cómo alguien tan prepotente y egoísta con su familia podía ser todo lo contrario conmigo?
Cómo nadie podía ponerle límites? en cambio yo podía?
Quién era yo para ella?
Nunca entendí bien eso.
Solo recuerdo que conmigo comía, dormía, se quitaba el maquillaje excesivo y dejaba de beber alocadamente.
Y por que entonces pasé a ser su peor enemigo? su verdugo, su peor pesadilla.
Habrá sido por todo eso?
Estaría brindándose para exigirme lo mismo a cambio?
Yo no la engañaba, ni le mentía, ni le demostraba una personalidad distinta a mi naturaleza.
Solo cometí el error de no creerle... y dejar de amarla...

SOLO ERA CUESTION DE TIEMPO PARA QUE EMPEZARA A COMPORTARSE TAMBIEN ASI CONMIGO.

Y finalmente lo hizo.

Grave error el mio... buscar mi libertad, mi propia felicidad.
Grave error fue intentar amar bien, cuidadosamente, con respeto y sin exigencias.
Que mal hice intentando sentirme querido y cuidado sin tener que andar "salvando" o sin poder dormir, o nervioso, o con problemas en mi trabajo, sin poder disfrutar tranquilo...

Ella no entendió nunca que justamente por todo eso dejé de amarla.
Por todo lo que ella me "daba" y negaba a otros.

Cómo iba a amarme si no podía amar a su madre?
Cómo podría ser una buena persona si hablaba pestes de sus amigas?
Si escupía la mano que le brindaba ayuda.

Cómo puedo creer que va a serme fiel si se revuelca conmigo estando comprometida?

Parece difícil de entender... pero es así.
No entiendo bien aún , aunque no puedo evitar sentirme responsable de todo lo que sufrí. Al fin y al cabo yo la veía, sabía como era, por que iba a ser distinta conmigo?

Estaba ciego o no quería verlo. Y aunque no entiendo bien ahora puedo verlo.

A veces uno puede dar y perjudicarse al mismo tiempo.
Como también amar y odiar juntamente.

viernes, 12 de febrero de 2010

OPINIONES SOBRE EL VIDEO

Dedicado a todos los mails que tratan esa problematica, a las gorditas, a las flaquitas, a las hermosas personas que vienen a leerme. GRACIAS y fuerza!

Recuerden apagar el reproductor de música para ver el video.

jueves, 4 de febrero de 2010

CUATRO DIAS

Los días cerca del mar son maravillosos, lentos y suaves, pueden disfrutarse minuto a minuto, sabiendo de antemano que uno puede hacer nada durante todo el día, sin culpas, con dinero y con gente en la misma situación merodeando. Nada mejor no?
Salvo que se conozca a una hermosa mujer y uno intente llamar su atención.
Es ahí cuando se pierde la tranquilidad y uno empieza a sentir cosquillas en la panza, se mira al espejo y cuida su apariencia. La ropa siempre se ve arrugada y le pelo nunca está prolijo. La barba crece mas rápido y cualquier perfume parece mucho o poco, o feo. La mente que no para de pensar y encontrar defectos en uno mismo. Aunque sabemos que todo eso es parte de la fantasía y la inseguridad, no se puede evitar sentir todo eso, cuando se conoce una mujer que te gusta.
Cuatro días pasaron desde mi último post en donde les relaté lo que esa chica a movilizado en mi. Ahora voy a continuar contándoles.
Al día siguiente del regalo mutuo de tragos, desperté a las 10.30 hs y cuando fui a desayunar la encontré ya tendida en su reposera, tomando mates, leyendo un libro. Ya había desayunado, perdí esa oportunidad de acompañarla, así que tuve que desayunar solo.
Pedí un licuado de bananas y fui a sentarme a su lado.
Dije un "hola" como pidiéndole permiso para quedarme a su lado, a lo que contestó HOLA!
Su gran sonrisa me dio toda la aprobación que necesitaba para seguir avanzando.
Charlamos, plácidamente amigables, en nuestras reposeras, bajo el solcito y la brisa del mar.

Pasado el mediodía fuimos a almorzar a un restaurant y luego a caminar por la playa.

Dos buenos amigos, que compartian lugar de hospedaje, que dialogaban como conociéndose de toda la vida, que podían reírse y contarse sus vidas amigablemente. El sol, la playa, las olas, arena bajo nuestros pies, nada podía ser mas perfecto.
Ella, hermosa, inteligente, culta y suave.
Muchas veces pensé: esta mujer no puede estar sola, debe tener novio. Pero no me animé a preguntarle sobre el tema, solo pude observar que no tenía anillos (sortija) ni ningún otro indicio de compromiso alguno. Estaría realmente sola? era difícil de creerlo.
El primer día juntos fue maravilloso, había encontrado una amiga piola, buena gente, y realmente estar solo ya no me parecía la mejor opción. Quería estar con ella, y ella también conmigo. Había ganado una amiga? aún no lo sabia, porque ella me gustaba mucho.
Nunca fui de avanzar a las chicas inmediatamente, me gusta que se tomen su tiempo y que ellas me elijan, sin exigencias, sin reclamos, tan solo porque yo les gusto o porque se sienten especiales conmigo. Me da miedo en realidad perderlas, por apurarme, u ofenderlas.
Así que la dejé libre, para elegirme o no, aunque no pude evitar hablarle un par de veces sobre su belleza y sobre lo buena persona que debía ser.
Ella callaba y sonreía, como sin creerme, como sin aceptar su realidad: hermosa e inteligente.
a que se debía eso? quien la había maltratado hasta bajarle la autoestima? me pregunté en silencio...
Al tercer día, ayer, mientras caminábamos, no pude resistir la tentación, y la tomé entre mis brazos, en un rincón, en un jardín lleno de flores, y mirándola a los ojos, le dí el beso mas suave que he dado en mucho tiempo. No puso resistencia, y como esperando ese beso, me correspondió con la misma suavidad, con la dulzura que imaginaba en ella, y así comenzamos a caminar abrazados, en silencio sin entender bien lo que sucedía o por qué sucedía.
Caminamos descalzos, en silencio y abrazados. Parábamos para besarnos, acariciarnos y en el silencio de los besos y los suspiros, me sentí un adolescente bobo y torpe, pero aún así lo disfruté mucho.
Cuando llegamos a la hostería, imaginarán lo que sucedió, desenfreno, pasión, besos, sexo y mas sexo.
Yo en un limbo total, no podía parar de pensar y preguntarme... esto es el principio o el fin ?
el principio o el fin ?
empieza o termina todo esto?
y no me animé a preguntárselo porque temía el fin, cuando en realidad deseaba el comienzo.
Ella... como explicarlo... divina ? no se si alcanza describirla así.
Relajada, sonriente, suave, con la mirada plácida, entre dormida y feliz, no paraba de mirarme, de sonreír y de tal vez preguntarse lo mismo que yo.
Abrazarnos era el camino mas fácil, mas placentero, que mejor nos llevaba adonde queríamos estar.
En un momento mirándome a los ojos me preguntó sonriendo : de dónde saliste vos?
a lo que respondí con besos y mas mimos.
Ese fue el lugar donde ella soltó su pena y me habló de ese hombre que la lastimaba tanto.
Un hombre mayor, casado, que la seducía y la condenaba a diario, en su trabajo, en su vida, en todas partes. Estaba atrapada en una relación enfermiza, de la cual no podía salir.

y entonces? quien era yo en su vida? que había sido yo entonces?
suena egoísta mi pensamiento, y en ese mismo momento supe que ese era el final. Que no habría comienzo, que era un final.

Se fue de mi cuarto como tantas otras han pasado por mi vida, dejándome con la esperanza una vez mas deshecha. Porque todas son de otros... Ninguna es mía.
Salvo esa que una vez fue mi pequeña... pero en ella ya no puedo confiar.

Hoy por la mañana, busqué a mi amiga y no la encontré. No estaba en su reposera favorita, ni en la playa. Ni en los jardines ni en la cancha de tennis. Pregunté a uno de los mozos por ella, y el hombre no supo decirme nada, o tal vez era parte de su discreción laboral.

Dónde estaba?

Hace un rato fui a cenar, otra vez solo. Y la vi, hermosa, radiante y con una sonrisa que no había ejercitado estando conmigo, era mas amplia ,feliz, y sus ojos brillaban mas.
Ni siquiera advirtió mi presencia.
Estaba con el, que seguramente se había escapado para verla, tal vez dejando a su esposa, a sus hijos, para estar con ella unas horas, tal vez una noche. No mas...

Inmerso en mi lugar, como escondido o avergonzado pensaba una y otra vez:
yo podría darte mil noches... mil días, mil horas, hijos, vida, familia, yo podría... yo podría dártelos...
y aunque por dentro gritaba mi boca permanecía cerrada ante la visión de su cuerpo junto a ese hombre que no la merecía...
mientras yo pensaba y pensaba.... diciéndole lo ciega que era quedándose ahí y gritándole maldiciones a el...
y así ahogado en mis pensamientos de bronca e impotencia , la voz del mozo me preguntaba una y otra vez: ... que va a servirse señor?
a lo que respondí: nada.
Y salí del lugar sin comer, solo, caminando delante de ellos dos, logrando que ella me viera, pasando ante sus ojos miedosos siguiendo mis pasos.
Volteé sobre mi hombro y levantando el pulgar le regalé una sonrisa para tranquilizarla, y haciéndole un gesto de todo OK me retiré del lugar.

Todo estaba bien... no tenía por qué sentirme mal... todo estaba bien... después de todo ella solo fue una noche... no debería tener la minima importancia... ya fue... ella solo quiso regalarme esa noche... solo esa noche...

solo una...


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