jueves, 25 de junio de 2009

EL GRAN CONDUCTOR

El último día de secundario, donde aquella niña ansiosamente abandonaría una de las facetas de su eterna adolescencia, yo debía estar presente, a su lado, para acompañarla, adorarla y mostrarme ante sus amigas que ya casi habían formado un club de fans con mi nombre.
Cada vez que pasaba a buscarla por su Colegio, se alborotaban, se emocionaban y me miraban sonriendo o sonrojadas, como si yo fuera ese príncipe azul llegando con mi corcel para abrazar a mi princesa, mi pequeña bella...
Envuelta entre mis brazos, la pequeña sonreía y se sentía segura. Le encantaba que fuese a buscarla a su lugar de estudios, y le encantaba que la vieran conmigo.
En realidad nunca supe por qué, ni siquiera era buen mozo, ni ese galán que todas pretendían que fuera, al contrario, me sentía un don nadie, ya mayor para ella, e incómodamente inoportuno en su vida.
Seguramente me sonrojaba ante sus miradas, o me ocultaba para que no advirtieran mi presencia. Era una situación muy incómoda para mi, pero solía hacerlo solo para complacerla.
En aquella época yo tenía un auto simple, que servía para trasladarme cómodamente a todas partes, pero no era el mejor, ni de moda, ni de los mas acordes al momento. Era un auto simple.
Pero un día, pude cambiarlo por un modelo nuevo, de onda, de moda y pasé a ser uno mas de los tipos con "suerte".
La deuda que contraje con ese auto, tan solo para agradarle y para sentirme menos "nada" ante ella, fue durísima.
No sé por qué motivo algunos hombres hemos necesitado un buen auto para ser alguien ante las mujeres.
En ese momento yo lo necesité.
Hoy que puedo tener un auto cien veces mejor, no le doy la importancia que en ese entonces tenía para mi.
Recuerdo haber llegado a su Colegio con mi nuevo auto, para el día de su graduación.
Estaba toda su familia presente, y ellos con vehículos mucho mas caros y lujosos que el mio, veían mi coche con malicia, como si les doliera que yo también pudiese tener uno.
En su ceremonia de graduación, se veía hermosa.
Todavía recuerdo con detalles su vestimenta, su peinado y su enorme sonrisa feliz.
Al fin comenzaría su anhelada facultad, podía proyectarse y realizarse como mujer adulta, y ser la periodista famosa con que soñaba estando a mi lado.
Yo lo único que quería era que crezca de una vez por todas.
Que llegue a los veintiún años, que sea mayor de edad.
Pero ni siquiera los dieciocho habían llegado aún, y el tiempo parecía no tener fin, muy lento, casi complotando con mi amor por ella.
Terminada la fiesta, ya egresada del secundario, lloraba abrazada a sus amigas, emocionada, junto a sus seres mas queridos, conmigo en medio de ese gran teatro, simulacro encabezado por su padre.
Era evidente que yo no era bienvenido en aquel festejo.
Las miradas, los comentarios, todo me lo indicaban.
Aunque ella se sentía inmensamente feliz, plena, completa y esperanzada.
Ninguno de ellos quería verla conmigo.
Cuando salimos del Colegio, abrazados, ella vió mi auto y se emocionó felicitándome y besándome ante la mirada de su familia casi indiferente.
Pero cuando dí la vuelta al coche para subir en el, algo inesperado, shockeante y lleno de maldad. Alguien había rayado mi auto, con una linea gruesa de punta a punta, levantando la pintura, como una gran cicatriz, culminando con tajos a cuchillo en las cuatro ruedas.
Ahí quedaba mi auto, arruinado, desinflado y lastimado.
Yo no entendía bien los por qué de aquel atentado hacia lo que me había costado tanto sacrificio conseguir.
Nadie se detuvo a ver el espectáculo, su familia como si nada hubiese sucedido, subían a sus autos y se alejaban llevándosela consigo.
Su padre la tomaba por el brazo y la subía a su auto para alejarla de mi.
La vi marcharse en silencio, enojada y dolida, discutiendo con sus padres, intentando a toda costa quedarse conmigo.
Me senté por horas dentro de mi auto esperando el auxilio mecánico.
Y cuando estaba casi dormido, un hombre mayor me golpeó el vidrio del auto como intentando decirme algo.
Bajé el vidrio para oír sus palabras y este hombre mayor, entre indignado y conmovido señaló a su padre como el autor del daño a mi auto.
Seriamente me miraba a los ojos y me decía:
- Fue el hombre grande, el que se iba con la piba, yo lo vi. Si querés denunciarlo te salgo de testigo.

Callé una vez mas, y aunque la rabia me carcomía, no hice nada contra su padre.
Me fui con el auxilio mecánico, subido a mi soñado auto, herido en mi orgullo, lastimado como una fiera, silencioso e impotente.
En ese momento el auto perdió importancia, el daño que había sufrido pasaba a segundo plano, y la pintura dañada, las gomas rotas, no podían compararse a mi horrible incertidumbre ante tal ser despreciable, ante tanta crueldad desmedida, y la inseguridad enorme de saber que ese tipo, capaz de algo tan inmaduro y violento, era su padre, su mentor y su ejemplo...
Quién era ella entonces?
qué era capaz de hacer con tales ejemplos?
Y vi en mi auto roto mi propio destino.
Sentí el principio del final, y ahí, solo, herido y en silencio, juré que iba a dejar de amarla algún día.
En ese mismo momento, la pequeña arruinaba su mejor día, lloraba desconsoladamente, y se encerraba en uno de los baños de su inmensa casa para cortar sus brazos una y otra vez, con el mismo método que había utilizado su padre, unas horas antes...

Una vez mas, su padre había conseguido separarla de mi, sin saber que de ese modo, la estaba perdiendo para siempre, porque si bien podía alejarla de mi amor, no podría alejarla de la muerte inminentemente que llegaba rodeándola, acechándola y abrazándola en mi ausencia, donde el la creía segura ... lejos de mí.

miércoles, 10 de junio de 2009

AMIGO

Hace poco tiempo, mientras descansaba tomándome unas pequeñas vacaciones, encontré a un amigo que hacía muchos años no veía. Me dio felicidad encontrarlo, dado que junto a el compartí momentos inolvidables, ya sean buenos o malos, fueron únicos e irrepetibles.
Franco, su nombre, era una persona leal ante todo, amigo fiel y sincero, desinteresado y noble.
La pequeña varias veces lo usaba con intenciones de darme celos, le coqueteaba, lo seducía y hasta se quitaba la ropa delante suyo.
Ellos tenían poca diferencia de edades, solo cuatro años, en cambio yo me diferenciaba por casi diez. Cuando ella tenia dieciocho Franco tenia veintidós, compartían los mismos gustos y se llevaban muy bien.
A pesar de su lealtad como amigo, varias veces he muerto de celos al verlo junto a ella.
Eran perfectos físicamente, hacían muy buena pareja, y a simple vista parecían una "parejita" perfecta.
Ella sabía de mis celos, y aunque yo intentaba disimularlo, ella lo notaba y me sometía a la tortura cada vez que mi amigo se encontraba con nosotros.
El era MI amigo, como mi hermano, y sin embargo a ella no le importaba...
Se paseaba en bikini delante suyo, con el pelo suelto, perfumada y bella, seduciendo no solo a mi amigo, sino a todo aquel que se cruzara en su camino.
Hubiese querido encerrarla para que nadie la vea, guardarla solo para mi, que nadie la desee... pero mi parte sensata me obligaba a mantenerme estoico y feliz ante su maniática conducta seductora y provocativa.
Era del tipo de mujer que no necesita arreglarse demasiado para ser mirada y deseada, su sola presencia encandilaba, hipnotizaba, y dejaba mudo hasta al mas buen mozo. Entonces yo nada podía hacer para impedírselo, solo optar por disfrutarla y un poco compartirla sin demostrar ningún tipo de celos o inseguridades...
Yo en cambio no tenía demasiados atributos físicos, y era mas bien una persona solitaria y silenciosa.
No se si las mujeres me miraban o me deseaban, aunque varias veces advertí que por el solo hecho de estar con ella siendo tan bella, despertaba en otras mujeres la curiosidad por saber que tanto le daba a esta belleza para que me amara locamente...

Mi amigo Franco la deseaba.
Ella lo seducía.

Pero no porque el le interesara, sino para darme celos. Y era tan cruel en su juego, que no notaba que mi amigo sufría, se lastimaba y guardaba silencio tan solo por respeto a mi, o para no herirme...

Un día Franco dejó de ser mi amigo.

Sin decir una palabra, se alejó de mi vida. Se fue.
No supe nada mas de el, no lo llamé, ni lo busqué, porque dentro de mi, presentía que algo con ella había pasado, aunque no quería saber exactamente qué.

Como dije antes, hace poco tiempo lo encontré.

Era de noche, los tragos comenzaron a llegar, y aunque no me emborraché, mi amigo si lo hizo, y entre noche y copas me confesó cuánto la había amado...
Te acordás Ale? me decía borracho, riendo y minimizando la cuestión...
te acordás hermano lo linda que era? riéndose y emulando al tango tan conocido...
Completamente borracho me confesó que habían hecho el amor.

No puedo explicar lo que sentí ante tal confesión.

Solo guardé silencio...

Apuré el último trago, me puse de pie y despidiendo a mi amigo me fui por la noche, inmerso en mis pensamientos...
Ella vino una vez mas a mi mente en el vívido recuerdo de esos años...
Una vez mas la odié y la desprecié. Me arrepentí de haberla amado tanto...

Mientras tanto a la distancia... su voz dulce me recordaba la gran mentira: "Franco es como un hermano para mi... jamás podría engañarte con el... "

viernes, 5 de junio de 2009

COMENTARIOS CON IDENTIFICACION

USTEDES SABEN QUE NO PREFIERO TOMAR PARTIDO POR LOS COMENTARIOS LIMITADOS, NO ME GUSTAN, PERO ULTIMAMENTE HAY PERSONAS ENSAÑADAS CONMIGO, QUE AGREDE MI PERSONA Y LA DE MIS AMISTADES (que ni siquiera conoce personalmente), POR DESPECHO, POR ENOJO, POR PENDEJAS, NO SE POR QUE.
PIDO DISCULPAS A TODOS AQUELLOS QUE NO POSEAN UN BLOG PARA FIRMAR LOGUEADOS, PUEDEN ESCRIBIRME A blogdealejo@hotmail.com LOS QUE NO PUEDAN DEJAR MENSAJES AQUI, IGUALMENTE A LAS PERSONAS RESENTIDAS Y FRUSTRADAS QUE ME PUTEAN O AGREDEN A MIS AFECTOS, TAMBIEN PUEDEN DIRIGIRSE AL MAIL.

QUE FUE LO MALO QUE HICE? SI NI SIQUIERA MIS TEXTOS SON OFENSIVOS.
QUE LES PASA CHICAS MALAS ?

En realidad no posteo porque no pasó nada nuevo jaja solo por eso.

Pero en cualquier momento vuelvo para contarles algunas cositas que me están pasando hoy.
Muchas gracias por el afecto, y tambien por las puteadas, porque despues de todo, del amor al odio hay un solo paso no les parece?

Pero tambien quisiera decir que si para algunas personitas soy tan mierda, y todo esto que escribo es tan falso, hay muchos otros blogs que pueden visitar para llenar sus horas de ocio, y si son demasiadas las horas que tienen de descanso y rascada de culo, hagan gimnasia, no sé, hagan un curso de crochet, vayan a sacar piojos al hospital de niños, que se yo... ocupense en algo bueno.

Besos y abrazos.
Hasta pronto amigos.

y una vez mas y miles: GRACIAS POR VENIR.

ah! y vos chiquita... cabecita loca y descocada... dejá de firmar anónima porque me voy a mear de risa y estoy en el trabajo ok? gracias suerte.

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